El fallecimiento de Maricarmen a los 87 años, tras haber sido desahuciada, ha convulsionado a la sociedad española. El Sindicato de Inquilinas se ha posicionado a su favor, señalando a arrendadores y fondos buitre como instigadores de múltiples desalojos.
Me viene a la memoria otros desahuciados que, a pesar de que se sabe que en 9 meses abandonarán el habitáculo por iniciativa propia, no se espera a que finalice el plazo, sino que, a pesar de su vulnerable indefensión, se los extermina sin previo aviso ni citación judicial ninguna.
Me llama también la atención que no solamente ningún sindicato acude en su ayuda, sino que, paradójicamente en este caso, su triste final es considerado como una victoria social.
A. José Salas en Cartas al Director de El Diario Montañés.

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