San Roque y San Cipriano
San Juan y San Bartolo
jugaban un mano a mano,
una partida de bolis.
Bien entrada la mañana
con el sol ya vespertino
y el pinche que pinaba
era el buen cura Acilino.
Pusieron la raya alta
el emboque va al pulgar
y San Roque mientras canta
la bola ya va a lanzar.
Y se la pasa colona
hasta pegar en el tablero
y San Juan con mucha broma
le recuerda que van a cero.
Ahora tira la siguiente
que va bien retorneada
y da la primero y de frente
la bola queda quedada.
Ya le toca a San Bartolo
que ha bajado de Collado.
Al tirar tiro dos bolos
pero un poco atropellados.
Está animado y contento
y allá la boluca lanza
pero hace tal movimiento
que la raya no la alcanza.
El en fleje da el porrazo
y al embichi ha rozado
y dice en un ramalazo
esto es culpa de Lobao.
Una bola está muy lejos
la otra está mal esquiná
Roque pues borla un conejo
Bartolo menos que ná.
San Juan va al tiro a tirar
le acompaña San Cipriano
si haces tres puedes ganar.
Ya lo tienen en las manos.
Mas Dios que ve la partida
Le va a hacer una trastada
y les manda una “llovida”
que les deja una “encharcada”
Don Acilino no reclama
por los bolos que ha pinado
se remanga la sotana
y el juego se ha terminado.
Se marchan tirando millas
cuando pasa el chaparrón
y se van de La Rasilla
camino del Bardalón.
Entre plegarias y cantos
y cada uno en su altar
saben estos cinco santos
que lo suyo es el rezar.
Tinuco
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22 diciembre 2024
25 diciembre 2022
NAVIDAD
Veinticinco de Diciembre,
para todos los cristianos.
Hoy amigos para siempre
y con alegría brindamos.
Cartas, llamadas, mensajes,
risas, cariños, abrazos.
Todo es un homenaje
de hogareño regazo.
La Navidad repetida,
que tiene… pues lo que ocupa,
démosla por bienvenida,
pero miremos con lupa.
Yo cuento como la veo,
(quizá con un ojo tuerto),
Hay que salir a la calle,
ahora que está nevando
con copos fríos de “navidad”,
para todos los cristianos.
Hoy amigos para siempre
y con alegría brindamos.
Cartas, llamadas, mensajes,
risas, cariños, abrazos.
Todo es un homenaje
de hogareño regazo.
La Navidad repetida,
que tiene… pues lo que ocupa,
démosla por bienvenida,
pero miremos con lupa.
Yo cuento como la veo,
(quizá con un ojo tuerto),
sin asegurar si es cierto,
sólo es lo que yo creo.
En una casa cualquiera,
(quizá la de mi vecino),
que tiene claro el camino
de su verdad verdadera.
OS CUENTO.
Hoy en casa de Jesús,
hijo de José y María,
se está comiendo muy bien,
en cantidad y muy bueno.
Y en vistosa estantería
tienen puesto un gran Belén
y a Santa Claus con sus renos.
Y de fondo un niño o niña cantando:
Jesusito de mi vida,
eres niño como yo,
por eso te quiero tanto
y te doy mi corazón
Aquí no falta un fragmento,
brilla la cubertería.
Todo parece de cuento,
con manjares suculentos
y derroche de alegría.
E incluso la chimenea,
que con llamas alardea,
siempre subiendo hacia arriba,
que tonifica y caldea
para mejor perspectiva.
Y tantas luces chillonas,
que traviesas hacen guiños
con variados coloridos.
Con la familia reunidos,
mayores, viejos y niños.
Los regalos en sus cajas,
envueltos en celosías
y esmerado caché.
¡¡Viva el Niño y María,
la vaca, el buey y José!!
En la mesa, todos juntos,
una voz pide sin tino,
mientras un buen vino bebe,
que le traigan los percebes
y también los langostinos.
Que después viene la sopa
de las de: “más… que yo quiero”,
mientras se cambia de vino,
pues llega por el camino
una pierna de cordero.
Y en platos repujados
que causan admiración
y acrecientan la gula,
sabrosas lonchas de jamón
y detrás unas angulas.
Luego tarta y helado
y un champán de calidad.
Y algunos, “colocaditos”,
aún se toman dos chupitos…
y ¡¡VIVA LA NAVIDAD!!
*******
****
***
**
sólo es lo que yo creo.
En una casa cualquiera,
(quizá la de mi vecino),
que tiene claro el camino
de su verdad verdadera.
OS CUENTO.
Hoy en casa de Jesús,
hijo de José y María,
se está comiendo muy bien,
en cantidad y muy bueno.
Y en vistosa estantería
tienen puesto un gran Belén
y a Santa Claus con sus renos.
Y de fondo un niño o niña cantando:
Jesusito de mi vida,
eres niño como yo,
por eso te quiero tanto
y te doy mi corazón
Aquí no falta un fragmento,
brilla la cubertería.
Todo parece de cuento,
con manjares suculentos
y derroche de alegría.
E incluso la chimenea,
que con llamas alardea,
siempre subiendo hacia arriba,
que tonifica y caldea
para mejor perspectiva.
Y tantas luces chillonas,
que traviesas hacen guiños
con variados coloridos.
Con la familia reunidos,
mayores, viejos y niños.
Los regalos en sus cajas,
envueltos en celosías
y esmerado caché.
¡¡Viva el Niño y María,
la vaca, el buey y José!!
En la mesa, todos juntos,
una voz pide sin tino,
mientras un buen vino bebe,
que le traigan los percebes
y también los langostinos.
Que después viene la sopa
de las de: “más… que yo quiero”,
mientras se cambia de vino,
pues llega por el camino
una pierna de cordero.
Y en platos repujados
que causan admiración
y acrecientan la gula,
sabrosas lonchas de jamón
y detrás unas angulas.
Luego tarta y helado
y un champán de calidad.
Y algunos, “colocaditos”,
aún se toman dos chupitos…
y ¡¡VIVA LA NAVIDAD!!
*******
****
***
**
Hay que salir a la calle,
ahora que está nevando
con copos fríos de “navidad”,
donde otro Jesús, rogando,
quiere un poco de igualdad.
Vive en choza de tablones,
con un tejado de latón
y un fuego alicaído.
El “belén” son tres ratones,
que si anda distraído
pues le comen la ración.
Unas papas arrugadas,
que, por ser en este día,
las completó con sal y fe,
las coció al baño María,
sin más Niño, ni más José.
Pues además de ser viejo
y sin tener ningún bien,
le dice al Niño hermoso:
Que él es cristiano piadoso,
sin aceite en el pellejo,
sin aceite en la sartén.
De lo malo a… lo fatal.
Una “navidad” de drama,
de otro Jesús en la cama…
la cama de un hospital.
Que, acuciado por dolencias,
ya no exige, ni reclama
tan sólo pide clemencia
y le saquen de ese mal.
Por eso el tuerto decía,
al comenzar este cuento
y con la mejor voluntad,
el cómo cambia un evento,
de ser NAVIDAD…o “navidad”.
Y ese de la trinchera,
entre lodo y fragmentos,
al filo de mala suerte,
ya no pide ni la “navidad”,
tan solo pide un momento
para no dar con la muerte
y encontrarse con la PAZ.
¡¡Cuántas escenas mundanas!!
¡¡Cuánta miseria en escena!!
¡¡Qué grandes desigualdades!!
¿Infortunios, voluntades?
Pero a pesar de estas penas,
Yo deseo FELICIDADES.
Para el que tiene Belén
o un árbol de NAVIDAD,
con hogar lleno de gloria
y a Jesús en la menoría,
que vino al Mundo a dar PAZ.
Y deseo FELICIDADES,
de manera permanente
y con toda voluntad,
a toda esa buena gente
que pasan su “navidad”.
quiere un poco de igualdad.
Vive en choza de tablones,
con un tejado de latón
y un fuego alicaído.
El “belén” son tres ratones,
que si anda distraído
pues le comen la ración.
Unas papas arrugadas,
que, por ser en este día,
las completó con sal y fe,
las coció al baño María,
sin más Niño, ni más José.
Pues además de ser viejo
y sin tener ningún bien,
le dice al Niño hermoso:
Que él es cristiano piadoso,
sin aceite en el pellejo,
sin aceite en la sartén.
De lo malo a… lo fatal.
Una “navidad” de drama,
de otro Jesús en la cama…
la cama de un hospital.
Que, acuciado por dolencias,
ya no exige, ni reclama
tan sólo pide clemencia
y le saquen de ese mal.
Por eso el tuerto decía,
al comenzar este cuento
y con la mejor voluntad,
el cómo cambia un evento,
de ser NAVIDAD…o “navidad”.
Y ese de la trinchera,
entre lodo y fragmentos,
al filo de mala suerte,
ya no pide ni la “navidad”,
tan solo pide un momento
para no dar con la muerte
y encontrarse con la PAZ.
¡¡Cuántas escenas mundanas!!
¡¡Cuánta miseria en escena!!
¡¡Qué grandes desigualdades!!
¿Infortunios, voluntades?
Pero a pesar de estas penas,
Yo deseo FELICIDADES.
Para el que tiene Belén
o un árbol de NAVIDAD,
con hogar lleno de gloria
y a Jesús en la menoría,
que vino al Mundo a dar PAZ.
Y deseo FELICIDADES,
de manera permanente
y con toda voluntad,
a toda esa buena gente
que pasan su “navidad”.
Tinuco
15 diciembre 2022
LA JORNADA
Bostezando, ya cansada,
da la noche su portazo
y se inclina en su regazo,
hasta llegar la alborada.
Que con las luces primeras
y con los últimos sueños,
va despertando quimeras
y dormitando ensueños.
Un despertador despierto
se vuelve gallo tenor,
con timbales de concierto
y violín desvelador.
Realidad madrugadora,
matutino escalofrío,
exclamando ese ¡Dios mío!,
se me echó encima la hora.
Una pereza se mueve
en pijama con ojeras,
que ahora suelta lo que bebe
y deprisa, que no espera.
Descanso vejigatorio
alivio de agradecer,
que resulta perentorio
y saludable de hacer.
Una ducha con rapidez
y un frotado de dientes.
Y exclamando ¡¡cagüen diez!!,
si ya son las siete y veinte.
De seguido es el tazón,
con unas sopas nadando
o un bizcocho por detalle,
deprisa… que estás tardando
para enfrentarte a la calle
y aguantar el “chaparrón”
Para ganar los denarios
con qué pagar las facturas,
que te exigen con premura
las cuentas de un repertorio.
La jornada y el trayecto,
tanto al ir y al venir,
son tres partes de un vivir
o la vida de un proyecto.
El primer paso, la calle,
el segundo, el ajetreo,
el resto de los detalles,
si los hay, pues no los veo.
Una va a la oficina,
ése va a una fundición,
otra a vender gasolina
y aquél lleva un camión.
Aquél reparte butano
y ésa es panadera.
Y al que ves en primer plano,
uno más, otro cualquiera.
Cada cual con su labor,
pero todos laborando,
porque así estarán ganando
pan con su propio sudor.
Bien a jornada partida,
o quizá sea a relevos,
de cualquier forma... batida,
donde baten “raja” y “huevos”.
Si eres jefa o jefe,
demuéstralo, que se vea,
siendo el que mueve los ejes,
pero nunca el que vocea.
Porque un mando que vale,
siempre ha de ser pertinente,
eso es demostrar avales
que realzan al dirigente.
Cada uno con su “tajo”,
que la labor es tajante,
no vale decir: me rajo,
ni salir con cualquier “cante”.
Con la jornada cumplida,
puedes ir de cantinela,
pero hazlo con medida,
que mañana no te duela.
Pues mañana aún es jueves,
y, falta el viernes, que cuenta,
deja que el sábado llegue,
que es cuando el culo se asienta.
Ahí tienes parcela y prado,
con ese fin de semana.
Y si encima has cobrado...
pues echa al aire una cana.
¡Ea!, se me pasó por descuido.
Los currantes más granados,
diputadas, diputados,
que trabajan desunidos.
Empleados torticeros,
con sus lances de mal cuento,
cínicos y marrulleros,
que viven de esos eventos.
Los que viven de ficción,
apostados en esquinas,
unos haciendo un” butrón”
y otros con la cocaína.
Éstos, más que madrugar,
para la noche lo dejan.
Si los meten entre rejas,
los tiene que alimentar.
Hay “currelos” diferentes
con desiguales jornadas.
Y diferentes currantes,
con sus versiones variadas.
Así es y así ha sido,
se diga, como se diga,
hay que buscar el cocido,
para llenar la barriga.
Y por eso hay jornada,
sea con sudor o con tongo,
sea de noche o madrugada…
Hay que llenar el mondongo.
Es la palabra jornada,
una palabra sagrada.
Que procede del latín,
que nos lleva al jornalín,
jornalete,
comiti
y
caguete.
da la noche su portazo
y se inclina en su regazo,
hasta llegar la alborada.
Que con las luces primeras
y con los últimos sueños,
va despertando quimeras
y dormitando ensueños.
Un despertador despierto
se vuelve gallo tenor,
con timbales de concierto
y violín desvelador.
Realidad madrugadora,
matutino escalofrío,
exclamando ese ¡Dios mío!,
se me echó encima la hora.
Una pereza se mueve
en pijama con ojeras,
que ahora suelta lo que bebe
y deprisa, que no espera.
Descanso vejigatorio
alivio de agradecer,
que resulta perentorio
y saludable de hacer.
Una ducha con rapidez
y un frotado de dientes.
Y exclamando ¡¡cagüen diez!!,
si ya son las siete y veinte.
De seguido es el tazón,
con unas sopas nadando
o un bizcocho por detalle,
deprisa… que estás tardando
para enfrentarte a la calle
y aguantar el “chaparrón”
Para ganar los denarios
con qué pagar las facturas,
que te exigen con premura
las cuentas de un repertorio.
La jornada y el trayecto,
tanto al ir y al venir,
son tres partes de un vivir
o la vida de un proyecto.
El primer paso, la calle,
el segundo, el ajetreo,
el resto de los detalles,
si los hay, pues no los veo.
Una va a la oficina,
ése va a una fundición,
otra a vender gasolina
y aquél lleva un camión.
Aquél reparte butano
y ésa es panadera.
Y al que ves en primer plano,
uno más, otro cualquiera.
Cada cual con su labor,
pero todos laborando,
porque así estarán ganando
pan con su propio sudor.
Bien a jornada partida,
o quizá sea a relevos,
de cualquier forma... batida,
donde baten “raja” y “huevos”.
Si eres jefa o jefe,
demuéstralo, que se vea,
siendo el que mueve los ejes,
pero nunca el que vocea.
Porque un mando que vale,
siempre ha de ser pertinente,
eso es demostrar avales
que realzan al dirigente.
Cada uno con su “tajo”,
que la labor es tajante,
no vale decir: me rajo,
ni salir con cualquier “cante”.
Con la jornada cumplida,
puedes ir de cantinela,
pero hazlo con medida,
que mañana no te duela.
Pues mañana aún es jueves,
y, falta el viernes, que cuenta,
deja que el sábado llegue,
que es cuando el culo se asienta.
Ahí tienes parcela y prado,
con ese fin de semana.
Y si encima has cobrado...
pues echa al aire una cana.
¡Ea!, se me pasó por descuido.
Los currantes más granados,
diputadas, diputados,
que trabajan desunidos.
Empleados torticeros,
con sus lances de mal cuento,
cínicos y marrulleros,
que viven de esos eventos.
Los que viven de ficción,
apostados en esquinas,
unos haciendo un” butrón”
y otros con la cocaína.
Éstos, más que madrugar,
para la noche lo dejan.
Si los meten entre rejas,
los tiene que alimentar.
Hay “currelos” diferentes
con desiguales jornadas.
Y diferentes currantes,
con sus versiones variadas.
Así es y así ha sido,
se diga, como se diga,
hay que buscar el cocido,
para llenar la barriga.
Y por eso hay jornada,
sea con sudor o con tongo,
sea de noche o madrugada…
Hay que llenar el mondongo.
Es la palabra jornada,
una palabra sagrada.
Que procede del latín,
que nos lleva al jornalín,
jornalete,
comiti
y
caguete.
Tinuco
10 diciembre 2022
CUESTA ARRIBA... CUESTA ABAJO
Le vi por las altas cimas
de la cántabra cornisa.
A paso más que ligero,
de todo el grupo el primero,
con su garbo y su sonrisa.
Buena estampa tiene el mozo,
de los pies a la cabeza.
Así es Javier Tezanos,
con parte de Campurriano
y la otra parte de Cieza.
Se dobla como un jisquido
cuando salta torrenteras.
Y no le falta el resuello,
porque es igual que un miruello
que revuela en la cambera.
Conoce bien las calzadas
y los oteros más altos.
Y donde el pisar resbala,
donde hay que medir el salto
para evitar la trompada.
Le saluda el roquedal
y le festejan los cuervos,
(que hasta plumas le regalan).
de la cántabra cornisa.
A paso más que ligero,
de todo el grupo el primero,
con su garbo y su sonrisa.
Buena estampa tiene el mozo,
de los pies a la cabeza.
Así es Javier Tezanos,
con parte de Campurriano
y la otra parte de Cieza.
Se dobla como un jisquido
cuando salta torrenteras.
Y no le falta el resuello,
porque es igual que un miruello
que revuela en la cambera.
Conoce bien las calzadas
y los oteros más altos.
Y donde el pisar resbala,
donde hay que medir el salto
para evitar la trompada.
Le saluda el roquedal
y le festejan los cuervos,
(que hasta plumas le regalan).
Y cuando le ven los ciervos,
en vez de bramar…pues balan.
Él de todo se percibe,
va inserto en la travesía,
donde a ratos parece
que en el paisaje se mece…
cual si oyera melodías.
Una mochila sencilla,
un tente en pie y poco más,
el calzado de rigor,
clara idea a donde va
y allá va… como un Señor.
Una chaquetilla roja
y un negro pantalón,
el paraguas cuando chispea,
las gafas para que vea
y de apoyo un bastón.
Es un claro en la penumbra,
elfo entre la floresta
y bizarro caminante,
con su paso por delante,
que lo lleva a la cresta.
Donde el perenne horizonte
le ofrece extensiones
y le acaricia con vientos,
sin buscar más pretensiones
que vivir ese momento.
Yo, te felicito Javier,
por ser el gran montañero
de tus montañas queridas.
Y te deseo larga vida.
Añadiendo que te quiero.
Tinuco
en vez de bramar…pues balan.
Él de todo se percibe,
va inserto en la travesía,
donde a ratos parece
que en el paisaje se mece…
cual si oyera melodías.
Una mochila sencilla,
un tente en pie y poco más,
el calzado de rigor,
clara idea a donde va
y allá va… como un Señor.
Una chaquetilla roja
y un negro pantalón,
el paraguas cuando chispea,
las gafas para que vea
y de apoyo un bastón.
Es un claro en la penumbra,
elfo entre la floresta
y bizarro caminante,
con su paso por delante,
que lo lleva a la cresta.
Donde el perenne horizonte
le ofrece extensiones
y le acaricia con vientos,
sin buscar más pretensiones
que vivir ese momento.
Yo, te felicito Javier,
por ser el gran montañero
de tus montañas queridas.
Y te deseo larga vida.
Añadiendo que te quiero.
Tinuco
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