16 diciembre 2019

FARMACIA TRUJILLO

El primer edificio que nos encontramos al adentrarnos en la calle que en tiempos pasados era denominada la Puerta del Sol, es la farmacia, que a lo largo de su historia ha recibido varios nombres.
Para adentrarnos en la historia de la farmacia, nos vamos a apoyar en dos fuentes, una escrita por Felipe Lucio, en la Revista Valle Buelna, y la otra, oral de Fran, que la regentó en los últimos años en los que la farmacia estuvo en funcionamiento.
Centrémonos en lo que Felipe Lucio nos escribe en la Revista Valle de Buelna. No olvidemos que ésta fue una revista que estuvo publicándose durante varios años por el Ayuntamiento de Los Corrales de Buelna, bajo la coordinación y dirección de José Ignacio Cavia Chiva. Era una revista en la que escribían personas que aportaban datos para recuperar la “historia” de nuestro pueblo y al mismo tiempo servía para ponernos al día de la actividad municipal. Creo, es mi opinión personal, que fue un éxito e ignoro cuál fue la razón que provocó su desaparición. En todo caso ahí está para quien quiera pueda consultarla. Pero vayamos a lo que nos dice Felipe Lucio: “Un 7 de mayo de 1919 el contrato para la apertura de la primera botica de Los Corrales de Buelna, botica que se situaba en el Puente de la Botica. Se nombraba como primer boticario a José Álvaro Rodriguez.” He estado mirando las Actas municipales de dicho año y no he encontrado ninguna referencia a ese contrato. Es posible que no haya mirado bien las Actas o que el contrato no se plasmó en ellas. En todo caso, lo que si he podido verificar que la existencia de la botica es anterior a 1919. De hecho, en el Acta de 19 de septiembre de 1838, se dice lo siguiente: “…las sanguijuelas se han entregado á la Sra. Boticaria a disposición de dha. Comisión y médico titular…”. En enero y abril de 1839 se habla de llevar a cabo el ajuste de la botica y el 6 de agosto del mismo año, se lleva a cabo tal ajuste en la persona Dª Rafaela de la Fuente. En él se especifican las bases de dicho ajuste. Va a haber más referencias a dicha persona, siendo la última vez que aparece en las Actas la Boticaria Dª Rafaela de la Fuente el 22 de Octubre de 1842.
A partir de agosto de 1846, se comienza a hablar de D. Agustín Vélez como farmacéutico asalariado de Los Corrales. Nueve años más tarde, el 29 de octubre de 1854 se sigue hablando de dicha persona como farmacéutico del pueblo.
Según esto, no parece muy claro que la primera botica que existiera en el pueblo de Los Corrales se produjera en el año 1919. Hay algo más que no cuadra, pues en el mismo artículo, se hace referencia al periódico “El Impulsor” en su edición del 12 de noviembre de 1911 en el que se dice lo siguiente: “…D. Zacarías Cayón…vendiendo en muy buenas condiciones su acreditada farmacia de Los Corrales.” Según Felipe Lucio, quien compró la farmacia fue “Julio Gallo Díez, un hombre muy popular, que enseguida conquistó a las gentes por su simpatía”.
Nuevamente nos surgen dudas, no en las fechas sino en el nombre del farmacéutico. Así Felipe Lucio habla de Julio Gallo Díez. Bien, al revisar la Actas municipales nos encontramos que en el Acta del 20 de diciembre de 1932 se habla de la necesidad de nombrar un segundo Inspector del Partido Farmacéutico, dado que el primer Inspector es “Don Julio Díez Gallo”. En las Actas de 1933 hay varias referencias al farmacéutico “Don Julio Díez Gallo”. Creo que nuevamente hay un pequeño error en la colocación de los apellidos del farmacéutico. En el Acta municipal del 29 de julio de 1933 se dice lo siguiente: “De dos escritos de los Inspectores Farmacéuticos municipales. D. José María Pereda y D. Julio Díez Gallo, participando el primero estar provisto del material mínimo necesario para atender a su cometido y el segundo á falta de algunos y que los tiene pedidos a la Unión Farmacéutica Nacional”. Por tanto, parece quedar claro que el nombre real era D. Julio Díez Gallo, y por otro lado, que quien fue elegido para Segundo Inspector fue D. José María Pereda, padre del que hablábamos, que tuvo la farmacia situada enfrente del nuevo Casino. Me dicen que en el pueblo en aquella época siempre se referían a esa persona con el nombre de Gallo. Bueno el problema está ahí, no se trata de crear otro foco de discusión como con el nombre del puente Renero. Mi criterio es aceptar el nombre de Julio Díez Gallo, que es el que aparece en documentos oficiales, que son revisados en la siguiente sesión de su plasmación en las Actas.
En el año 1947, la farmacia pasó a manos de Glafira Trujillo Carrillo, conocida por los vecinos con cariño como “Fafa”. ¿Pero quién es “Fafa”? Dicha señora, había nacido en la antigua colonia española de Cuba, pero su estancia allí fue casi anecdótica, pues gran parte de su infancia y juventud las pasó en las Canarias.
Con el tiempo, “Fafa” tomó la decisión de trasladarse a Madrid para estudiar en la Facultad de Farmacia en la Universidad de la Complutense. En aquellos momentos, era de las pocas mujeres que asistían a la Universidad y además, sacó su licenciatura que le permitía ejercer la profesión que le gustaba.
Por circunstancias de la vida, la señora “Fafa” se desplaza a la provincia de Santander, en concreto al pueblo de Aes, para visitar a la familia Abelló, que tenía una casa en la zona, en la que pasaban parte del año. En una de estas estancias conoció a un joven, Francisco Macho Díaz, natural de Los Corrales.
Con el tiempo la relación se consolidó, se casaron e iniciaron su vida en Los Corrales. Tuvieron 4 hijas, dos antes de la guerra, Delia y Ofelia; la tercera, Inés, durante la guerra y no en el pueblo; de hecho, dado los bombardeos que se producían en el pueblo, se trasladaron a Aes, a la casa de los Abelló ya que, al parecer, allí tenían refugio y consideraban que aquella zona era más segura. Nada más lejos de la realidad. La entrada de los nacionales en Santander se hizo a través de la N. 623, con la intervención de los italianos; allí nació Inés. Posteriormente tuvieron otra hija, María.
Pasada la guerra, “Fafa” decide centrarse en ejercer su profesión, deseo que se cumple en el año 1947, cuando accede a la farmacia que, a partir de ese momento, va estar ligada a la familia.
La farmacia, estaba situado en un edificio de dos plantas. En la planta superior era la vivienda en la que residen a partir de ese momento todos los integrantes de la familia que han estado al frente de la farmacia. Al entrar por la puerta de la farmacia, nos encontramos con un local pequeño que tenía un encanto especial. En un primer momento, había una zona de farmacia y otra dedicada a droguería, que con el tiempo, se suprimió. Había un mostrador y, a mí personalmente me gustaba. Detrás del mostrador había un arco con una puerta giratoria con un ojo de buey, que nos permitía el acceso a la rebotica, donde se encontraban las estanterías de fármacos y el laboratorio que permitían elaborar algunos de los medicamentos. La vida va pasando. Fafa sigue en la farmacia, Francisco con su negocio y las hijas han crecido. Todas llegan a cursar estudios universitarios. Delia y Ofelia, siguiendo los pasos de su madre, se licencian en Farmacia. Delia ejerció su profesión farmacéutica en Santander. Ofelia abrió una farmacia en el pueblo de Los Corrales, concretamente en la zona de La Aldea. Inés se alejó de los estudios de su madre y sus hermanas, se decantó por la Química, que como veremos más tarde tendrá sus consecuencias. Por último, la pequeña María se alejó radicalmente de los estudios de Ciencias y se decantó por la licenciatura de Letras. El 14 de febrero 1975, Fafa nos abandonó. Pero su obra sigue presente, pues su hija Inés, aquella que había estudiado Química, decidió tomar las riendas de la farmacia. Pero existía un problema, sin la titulación necesaria para ejercer como farmacéutica, tuvo que buscar una solución para no perder la farmacia. Esta fue nombrar un regente farmacéutico que pudiera estar al frente de la misma. Hubo tres personas que ejercieron esa función: Ignacio Pérez del Molino, Pilar Viena y Pilar Diego. También es cierto, que Inés siempre estuvo al frente, dirigiendo, controlando y ayudando a los regentes.
¿Por qué Inés se quedó con la farmacia? Las razones son varias. Una de tipo sentimental, no perder algo en lo que su madre había invertido gran parte de su tiempo y que había pasado a ser un patrimonio sentimental de la familia; por otro lado, sus hermanas mayores ya ejercían la profesión de farmacéuticas y su hermana menor no tenía tampoco titulación necesaria y tampoco vivía en el pueblo; además, Inés tenía 5 hijos, de los cuales Ofelia y Francisco se decantaron por los estudios de Farmacia. Todo esto hizo que Inés adquiriese el control de la farmacia. En definitiva, ver si sus hijos eran capaces de asumir la dirección de la farmacia, puesta en manos de la familia por su abuela Fafa en el año 1947. Fran era el hijo mayor y el que acabó primero en adquirir la condición de Licenciado en Farmacia, llevando a cabo dichos estudios en la Universidad de Salamanca y en Alcalá de Henares. Con su titulación, Fran se hace con el control de la farmacia de su abuela Fafa y que había estado sostenida por su madre Inés. Era el año de 1991. Era licenciado, pero una cosa era la titulación y otra el enfrentarse a la realidad de una farmacia, así que contó con la ayuda dos mancebas, Ramonita Díaz Alvarado y Montse Fernández Cabrero. Y lógicamente, el apoyo a todos los niveles de su madre Inés. Podemos considerar una tontería lo de decir que “una cosa era la titulación y otra el enfrentarse a la realidad” Algunos hemos estudiado y visto muchas “hojitas de borde abatido” utilizadas en la época prehistórica, siempre en fotocopias o diapositivas; pero cuando nos enfrentamos a la primera excavación en el yacimiento de Cova Rosa (Asturias), después de dos horas excavando, nuestro director de excavación nos preguntó que si no había salido ninguna “hojita” “todavía no”, le contestamos. Intrigado, miró la tierra que habíamos quitado y allí aparecieron unas cuantas hojitas, unas veinte. No pueden imaginar el cabreo de nuestro director. Pues bien, eso me pasó a mí, en mi primera excavación, muchos sobresalientes en Prehistoria, pero la teoría es una cosa y la práctica otra. Por eso digo que Fran tuvo que contar con la ayuda necesaria.
La otra hija de Inés también estudió Farmacia, pero por aquello de la edad, su hermano ya estaba ejerciendo como farmacéutico. Pasado el tiempo, Ofelia Macho Trujillo, la hermana de Inés, contrajo una enfermedad que no fue capaz de superar y falleció el día 15 de Febrero de 1997. Su sobrina, Ofelia, que se llamaba como ella, pasó a titular de la farmacia, siguiendo la tradición familiar.
Fran, por su parte seguía la frente de la farmacia de la Avda. José María Quijano, la clientela se mantenía, pero como a todos los comercios de la zona, comenzó a afectarle la construcción del túnel. Se vio obligado a tomar la decisión de trasladar la “botica” o la farmacia a otra zona del pueblo. Así en el año de 2001 abrió su nuevo local. Hoy se ha convertido en una farmacia de referencia para una parte del pueblo, lo mismo que el resto de las farmacias que existen.
¿Se mantendrá la tradición familiar de la existencia en el pueblo de una farmacia bajo su tutela? El futuro no es previsible, pero lo que sí es cierto que las dos hijas de Fran y Margarita, también se han decantado por los estudios de Farmacia, concretamente en el CEU de Madrid. Blanca estudio Farmacia y Óptica y parece ser que sus objetivos son más elevados y muy cercanos en su consecución. Por otro lado, Patricia está en Madrid estudiando farmacia. Ya veremos lo que nos dice el futuro, si el recuerdo de Fafa se mantienen en el pueblo por parte de sus nietos Fran y Ofelia. Esperemos que continúe, pero por desgracia el establecimiento de la Avda. José María Quijano no creo que lo volvamos a ver funcionando. Pero en todo caso, siempre estará en nuestros recuerdos la farmacia de Fafa, y ver a sus descendientes ejerciendo la actividad que ella inicio en el pueblo.
Unida a la farmacia nos encontramos con dos nuevos comercios que tuvieron una fuerte relación entre ellos. Actualmente están abandonados y comienza a apreciárseles la actuación poco social de las personas. Si nos acercamos a la puerta de acceso al primer establecimiento observamos que los cristales están rotos y eso nos permite ver el interior del mismo, con suciedad y muebles tirados por el suelo.

2 comentarios:

Palacios dijo...

Vaya encanto que tiene esa foto. No la conocía. Tiene que ser bien antigua. Se ve un árbol enfrente de lo que sería la "Fonda Buelna". Y en esa foto ni siquiera hay cartel de "Fonda Buelna", como ahora sí hay, en el piso superior.

Angel dijo...

Que gran trabajo.
Felicito a José López Mora por el esfuerzo realizado para recopilar todos estos datos y agradezco su publicación en el Blog valledebuelna.blogspot ya que podré leerlo detenidamente en mi estancia en California y valorar positivamente toda la información recopilada.