16 diciembre 2019

LA AVENIDA JOSÉ MARÍA QUIJANO III

Antes de iniciar el estudio de los establecimientos que había en esta zona, hay que decir que no vamos a hablar ahora de la vía del tren. Es evidente que en su momento tuvo una vital importancia para la caída de esta zona, pasando de ser el centro del pueblo, donde había una gran actividad, a la zona “más muerta” del mismo. Pero prefiero hablar de ella cuando hayamos visto la proliferación de establecimientos en la zona en época anteriores.
Igualmente, al hablar de los establecimientos de esta zona, incluiremos dos, que realmente están en otra calle, pero es evidente que su importancia estaba ligada a su situación cercana a la Avenida. Nos referimos al edificio que está en la calle Almirante Pero Niño y en el que primero estuvo la sede del Casino de Buelna y, posteriormente la Falange, y que hoy está totalmente abandonado.
Nada más pasar la vía del tren, al mirar hacia la izquierda podemos observar un edificio con una gran cantidad de pintadas, realizadas en tiempos no muy lejanos, sin ningún criterio artístico, y que no tienen ninguna consideración hacia un edificio, que posiblemente no tenga un valor arquitectónico, pero si tiene un gran valor sentimental para los que lo hemos conocido a lo largo de nuestra vida en el pueblo. No podemos olvidar, que este edificio tuvo en su interior dos instituciones que fueron importantes en la evolución de la “historia” del pueblo. Nos encontramos con una casa de enormes proporciones. Es cierto que al mirarla de frente no difiere de muchas de las casas que ha habido en el pueblo. Edificio de piedra bien trabajada, una puerta de acceso de tamaño importante, hoy cerrada con una persiana metálica, una ventana protegida con unas rejas metálicas, típicas de la zona, y además nos encontramos con un “poyo” de piedra que, en su tiempo de esplendor del edificio, cumplía la función de asiento para ver pasar los días.
En la parte superior del edificio nos encontramos con un balcón con barandillas de madera. Si nos fijamos a la izquierda vemos una venta y a la derecha una puerta que permite el acceso al balcón desde el interior.
Si continuamos caminando por la calle, nos encontramos con el lateral de la casa, pudiendo apreciarse una distinta anchura. En esta pared de la casa observamos lo siguiente. En la parte de abajo hay tres ventanales de buena dimensión, de forma rectangular, con rasgos de ser modificado con lo que nos muestran otras ventanas. Así aquí observamos el aluminio y persianas que no existen en otras ventanas. Y las tres protegidas por rejas de metal, con motivos que no son los originales. En la parte superior se observan tres ventanas, situadas a la derecha. Dos de igual tamaño, pero la del centro es más grande. Son ventanas que han sido realizadas con madera. Ya casi en la esquina del frontal de la casa nos encontramos con una puerta que permite el acceso a una barandilla que posibilita ver la circulación por la calle y la llegada de los trenes del Norte.
La parte de atrás del edificio, al comienzo de la Calle San Benito, vemos tiene un chaflán que modifica la base del edificio. En todo caso, apreciamos tres ventanas, dos de tipo rectangular de base estrecha y laterales largos, y una tercera que sería igual a las dos ventanas anteriores unidas.
Este edificio a lo largo de su historia ha sido ocupado por dos instituciones. 
Al terminar con el edificio que acogió al Casino y la sede de la Falange, nos encontramos con una fila de edificios adosados los unos a los otros y que muestran una forma constructiva uniforme. De hecho podemos distinguir 7 casas que presentan elementos comunes y otros que los diferencian. Las casas son la Farmacia de Trujillo, la Fonda Buelna y el Bar Angelín, que ocupan la misma casa, el Bar Paco, Perfumería Muñoz, Peluquería Peña, Papelería Blanco, posteriormente Transportes Buelna, y Tejidos Vicente.
En cuanto a los elementos comunes tenemos los siguientes:
1.- Todas las casas están integradas por un bajo dedicado a una actividad comercial, por una vivienda en la parte superior, en la que vivían los dueños, y por último, tenemos una buhardilla.
2.- Igualmente en toda la zona de vivienda nos encontramos con un balcón con barandillas de madera y hierro y que ocupaba todo el frente de la casa. Al balcón se accedía a través de distinto número de puertas, según la extensión de la vivienda.
3.- Las buhardillas, que tenían diferente extensión, como sucedía con las casas, tenía varias ventanas del mismo tamaño y modelo.
4.- Por último, tanto los laterales del edificio, tanto al Este como al Oeste, aparecen realizados en piedra de sillería. Lo mismo podemos decir de la zona comercial situada al Sur del edificio, mientras que en la vivienda y la buhardilla no aparece tal material.
Si nos fijamos en las diferencias que hay en las distintas casas que forman del edificio también observamos varias de ellas.
1.- Los bajos se dedican a diferentes actividades comerciales: farmacia, bar, peluquería, etc.
2.- En cuanto a la extensión de las casas también son claras las diferencias. Hay dos casas de mayor extensión, que las restantes que tienen básicamente la misma.
3.- La distinta extensión hace que exista diferencias en el número de puertas de acceso a los balcones, los que tienen igual extensión presentan dos puertas de acceso, en cambio las dos que tienen más extensión presentan tres y cuatro puertas respectivamente.
4.- Si nos fijamos en las ventanas que existen en las buhardillas también basándose en el mismo criterio de extensión aparecen 4, 3 o 2 ventanas del mismo tamaño.
Vamos a ver cada uno de ellos:
Nota. Como este capítulo es muy largo, para no aburriros, lo he divido en dos fases. Ahora os envío la primera, y dentro de unos días os pasaré la segunda.
José Francisco López Mora

1 comentario:

Palacios dijo...

Quería yo saber cómo se llamaba la peluquería, gracias a este texto he sabido que la peluquería de la "Puerta del Sol" se llamaba Peña. Ahora ese edificio acaba de ser rehabilitado, y rehabitado.
Habrá que mencionar el kiosco que estuvo enfrente, operativo en dos épocas distintas, con un intermedio en que estuvo cerrado. Y, sin ser ningún establecimiento, la "hornacina" del santo patrón de los automovilistas, que allí estaba la parada de taxis, y de allí partía, creo, la comitiva de San Cristóbal, con los coches engalanados.