25 octubre 2016

LA TEORÍA DEL MARIDO FIEL

Recuerdo cómo hace algunos años un director de recursos humanos de una gran multinacional, cuando estaba yo criticando las prácticas comerciales de algunas empresas que incluyen servicios profesionales de dudosa reputación, me decía que efectivamente ese tipo de prácticas están más generalizadas de lo que parece. Su consejo fue que, en una cena con proveedores, siempre que empezasen a hablar de ir a algún bar con chicas guapas a tomar la última copa, cogiese las intenciones al vuelo, evitase la situación de raíz mejor que tratar de solucionarla a posteriori, y que enseguida dijese que yo estaba muy cansado y que me iba al hotel. Su razonamiento se caía por su propio peso.
En el momento que cometas el error de acudir al bar de "chicas" y veas cómo tus compañeros de trabajo se suben a la habitación con una prostituta pagada por el comercal de turno, el marido fiel que se niega a cometer una infidelidad pasa a ser el enemigo a batir por todos los demás. La indiscutible razón es que, si eres el único que no eres infiel, eres el único que se lo puedes contar a tu mujer, y por lo tanto eres un riesgo mayúsculo para todos los demás. Por ello, en estas situaciones, todo el grupo presiona hasta el límite y más allá, y fuerza la situación para que el marido fiel también caiga; si no lo hace, se le lanzarán directamente a la yugular.
Esta Teoría sobre el Marido Fiel es totalmente aplicable al mundo de la corrupción, y, en un ambiente de corrupción generalizada, el político que está limpio es el enemigo a batir. Con ello la corrupción política, una vez extendida, es como una pescadilla que se muerde la cola, puesto que, o bien el sistema corrupto hace que todos acaben cayendo, o bien acaba con el que no cae. Y por supuesto, sabiendo lo que hay, además a casi ningún ciudadano honrado se le va a ocurrir ni de lejos entrar en un mundo del que no sólo se siente tremendamente ajeno, sino que además sabe que le va a traer infinidad problemas de extrema gravedad.
Debe haber tolerancia cero con la corrupción. Es importante que nuestras instituciones estén limpias, pero también que lo parezcan. Siempre va a haber cierta corrupción, de hecho ésta existe hasta en las democracias más avanzadas. Pero en estos países que nos llevan la delantera en este tema, y que no llegan ni de lejos a nuestro nivel de corruptelas, en cuanto a un político se le descubre una irregularidad, por pequeña que sea, todos sus compañeros de partido le dan repentinamente la espalda, y es él mismo el que acaba apartándose para siempre de la escena política. Comparando con el caso español, es algo realmente envidiable.
Fuente: magnet

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