22 agosto 2019

LA LUNA EN EL MAR RIELA ...


VARIOS LUGARES DEL MUNICIPIO EN AVISO POR PRESENCIA DE AVISPAS ASIÁTICAS

El céntrico y frecuentado parque infantil ubicado en la plaza de Almudena Ruiz de Los Corrales presenta desde hace unos días carteles de aviso por la presencia frecuente de avispas asiáticas. Tomás Gutiérrez, jefe de la Policía Local ha informado de la situación por medio de Radio Valle de Buelna, manifestando que ante las numerosas denuncias recibidas, bomberos del servicio de Emergencias 112 han buscado un posible nido en todos los edificios de los alrededores sin localizarlo. Parece que las vespas velutinas se ven atraídas por los árboles existentes en el parque. Ante el peligro que supone la picadura de estos insectos para personas alérgicas, el Ayuntamiento ha determinado avisar con carteles pues no se dispone de otro medio para acabar con el problema. Algunos vecinos han colocado trampas en los árboles del parque.
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NUESTRA FELICIDAD ESTÁ EN JUEGO ...


LA SALLE BUELNA CAMPEONES 1961

Los jugadores son: De pie... - Luis Guti. Velasco - Luis Fdez Calvo - Uco Iglesias - Lolo Bustamante - Gilberto Marcano 
 En cuclillas... - Celestino Vicario - Felipe Barquín - José Miguel Villegas - Fito Laguillo 
 De traje y corbata... - Sindo (Izq.) - Hinojal (Der.)

HUMOR PLAYERO


SÓCRATES Y EL MATRIMONIO


TITULARES DE PRENSA DEL JUEVES 22/08/2019

SANTORAL
María Reina, Timoteo, Sinforiano, Filiberto, Fabriciano y Antusa.

FARMACIAS DE GUARDIA
PEREZ MACHO, OFELIA Mª - C/ Condesa Forjas de Buelna, 14 (Hasta las 16 horas del sábado 24 de agosto)

HORÓSCOPO PARA HOY
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OBITUARIO
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TAL DÍA COMO HOY …
Hace 1 año (22/08/2018): SALUDO / TITULARES / REFLEXIÓN / HUMOR / RESTAURANTES / RADARES / DESPEDIDA
Hace 3 años (22/08/2016): SALUDO / TITULARES / REFLEXIÓN / AMANECER / VENTA
Hace 5 años (22/08/2014): TITULARES / HUMOR
Hace 10 años (22/08/2009):TITULARES

21 agosto 2019

LA NOCHE EN EL BOSQUE


EL BUELNA TENDRÁ OFICINA RENOVADA MUY PRONTO

Se ha reparado el tejado con un presupuesto de 7.000 € y también el interior, incluyendo alicatado, solado y nuevas puerta y ventana por valor de otros 6.000 €.
Se espera que las obras terminen en unos quince días. Sin duda algo importante para las celebraciones del centenario del club que ya se encuentran próximas, en 2020.

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LAS OBRAS DEL CALERO SE LICITARÁN EN BREVE

El Gobierno de Cantabria se encuentra próximo a licitar las obras de intervención sobre el argayo de San Mateo, en Los Corrales de Buelna, por el que varias familias de la zona tuvieron que abandonar sus viviendas de manera temporal debido al deslizamiento del terreno.
El consejero de Obras Públicas, Ordenación del Territorio y Urbanismo, José Luis Gochicoa, ha confirmado al alcalde del municipio, Luis Ignacio Argumosa, que las obras van a ser licitadas “próximamente” para cumplir con el compromiso adquirido recientemente con los vecinos y que estos puedan regresar a sus viviendas antes de finalizar el año, en el transcurso de una reunión que también ha servido para analizar otras necesidades del municipio, como la construcción de una variante y el puente de Ladreo.

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DESDE EL CENTRO DEL BOSQUE ...


MACABRO HALLAZGO EN UN AUTOBÚS

La policía encontró dos cabezas en la bolsa de un pasajero en el autobús.
Los pasajeros sintieron un fuerte olor que parecía provenir de la mochila de un chaval de 21 años.
El horrible olor llamó la atención de los pasajeros, y uno de ellos alertó al conductor del autobús.
El conductor hizo una leve llamada cuando vio un vehículo policial que venía delante de él.
La policía interceptó el autobús y registro a todos los pasajeros.
Muchos se sorprendieron, sin saber lo que estaba pasando.
Uno de los oficiales se horrorizó cuando abrió la mochila del chaval de 21 años y encontró que llevaba dos cabezas dentro.
Al examinarlas cuidadosamente, las autoridades descubrieron que eran dos cabezas bien conocidas.
Era una cabeza de ajo y otra de cebolla.
¡¡Muchas gracias por tu atención!!
Ahora puedes volver a lo que estabas haciendo....
La lectura oxigena el cerebro.

AL MENOS INTÉNTALO ...


TITULARES DE PRENSA DEL MIÉRCOLES 21/08/2019

SANTORAL
Pío X, Privato, Bonoso, Maximiano, Fidel y Ciríaca.

FARMACIAS DE GUARDIA
PEREZ MACHO, OFELIA Mª - C/ Condesa Forjas de Buelna, 14 (Hasta las 16 horas del sábado 24 de agosto)

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TAL DÍA COMO HOY …
Hace 1 año (21/08/2018): SALUDO / TITULARES / REFLEXIÓN / HUMOR / PAPIS / VOLUNTARIOS / DESPEDIDA
Hace 3 años (21/08/2016): SALUDO / TITULARES / REFLEXIÓN / TEST
Hace 5 años (21/08/2014): TITULARES / INTERESANTE / HUMOR / GG.CC.
Hace 10 años (21/08/2009):TITULARES

20 agosto 2019

BUENAS NOCHES CON AMOR ...


DESDE LA PUERTA


ASUNTO: MUJERES

- Cuando tenía 14 años, esperaba algún día tener una novia.
- Cuando tuve 16, tuve una novia pero no había pasión.
- Entonces decidí que necesitaba una mujer apasionada, con ganas de vivir.
- En la facultad salí con una mujer apasionada, pero era demasiado emocional.
- Todo era terrible, era la reina de los dramas, lloraba todo el tiempo y amenazaba con suicidarse.
- Entonces decidí que necesitaba una mujer estable.
- Cuando tuve 25 años encontré una mujer muy estable, pero aburrida.
- Era totalmente predecible y nunca le excitaba nada.
- La vida se hizo tan plomiza que decidí que necesitaba una mujer más emocionante.
- A los 28 encontré una mujer excitante, pero no pude seguir su ritmo.
- Coqueteaba con cualquiera que se le cruzara.
- Me hizo tan miserable como feliz. De entrada fue divertido y energizante, pero sin futuro.
- Entonces decidí buscar una mujer con alguna ambición.
- Cuando llegué a los 31, encontré una chica inteligente, ambiciosa y con los pies sobre la tierra.
- Decidí casarme.
- Era tan ambiciosa que me pidió el divorcio y se quedó con todo lo que yo tenía.
- Ahora, a los 40, me gustan las mujeres con las tetas grandes.

EN MI PEQUEÑO MUNDO ...


TITULARES DE PRENSA DEL MARTES 20/08/2019

SANTORAL
Bernardo de Claravall, Leovigildo, Cristóbal, Samuel y Filiberto.

FARMACIAS DE GUARDIA
PEREZ MACHO, OFELIA Mª - C/ Condesa Forjas de Buelna, 14 (Hasta las 16 horas del sábado 24 de agosto)

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TAL DÍA COMO HOY …
Hace 1 año (20/08/2018): SALUDO / TITULARES / REFLEXIÓN / HUMOR / ENCUENTRO / DESPEDIDA
Hace 3 años (20/08/2016): SALUDO / TITULARES / HUMOR / ASAMBLEA / FINDE
Hace 5 años (20/08/2014): TITULARES / EL MORAL / FELICIDAD
Hace 10 años (20/08/2009):TITULARES / AECC

19 agosto 2019

¡¡HASTA MAÑANA ...!!


EMPEZAMOS SEMANA ...


LA AVENIDA JOSÉ MARÍA QUIJANO II

Si volvemos a hacer nuestro recorrido de la Avenida, partiendo de la zona de la actual Casa Capitular del Municipio, pero ahora caminando por la derecha, observamos muchos cambios con lo que nosotros hemos conocido. En todo caso, muchos de los vecinos del pueblo siguen dándonos información para recordar y dejar constancia de lo que había en esta zona.
Vamos a ello.


En todo caso, hemos llegado al final del 2º tramo, y solo queda decir que nuevamente he podido disfrutar recordando la historia de esta calle, no solo por entretener mi tiempo, sino fundamentalmente por la disponibilidad de todas las personas a las que he pedido información de todo lo que he necesitado. Puede que perciban algún error, alguna ausencia, posiblemente no he sabido plasmar lo que me contaban pero, trataré de no cometer más en el 3 er tramo de nuestra Avenida José María Quijano.
Así todo una pequeña aclaración: En el Tramo 1 al referirnos de furgoneta utilizada por El Maño ha surgido alguna controversia sobre cuál era el realmente el modelo utilizado. He hablado con el hijo de El Maño, y me ha comentado lo siguiente: primero se desplazaba en una moto Montesa, posteriormente compró una Brasford con motor inglés de las que se utilizaban en los aeropuertos, más adelante se decantó por las furgonetas Alfa Romeo de distintos colores. Su hijo continúo con el oficio de su padre con una Ebro. Problema solucionado, gracias a los que plantearon la duda y a los que nos la resolvieron.

José Francisco López Mora

JOYERÍA GABARRI

Los años pasan y los olvidos son cada vez más frecuentes. Cuando me hablan de la Joyería Gabarry, siempre la asocio a la joyería que estaba ubicada en la zona de La Aldea, bajo la dirección del ya difunto D. José Luis y su esposa “Mimi”.
Pero esa es una parte de la historia. La primera joyería Gabarry estuvo situada en la Avenida José María Quijano, al lado de la zapatería Quijano.
Es curioso como el nombre de los negocios en la mayoría de las ocasiones están relacionados con el nombre o el apellido de su propietario, farmacia Pereda, la casa de los Pilatti, Casa Muñoz, etc. Pero me resultó curioso descubrir que el nombre de Joyería Gabarry proviene de la unión de las primeras letras de sus dos apellidos Garcia Barrientos. El negocio lo puso D. Manuel García Barrientos y tenía como ayudante a su hermano D. José Francisco, que fue adquiriendo los conocimientos del oficio.
Con el paso del tiempo, D. Manuel decidió trasladar el negocio al barrio de La Aldea y permaneció hasta que decidió trasladarse fuera del pueblo y traspasó el negocio a su hermano.
El traslado se produce tiempo antes del incendio de las casas de la Avda. José María Quijano, tal como me informan los familiares, pero algo debían de conservar en tal edificio pues en el periódico de 5 de Diciembre de 1970, corresponsal Sindo escribe: “A la llegada de los bomberos se procedió al cortafuegos para evitar que se propagase a las viviendas, en cuyos bajos se encuentran los comercios de Calzados Quijano (informador de ustedes) y Joyería Gabarry, los cuales fueron desalojados por hombres del pueblo…”
En todo caso, antes de la Joyería Gabarry, existieron en ese mismo local otros dos comercios. Uno, el más antiguo, era la tintorería Aguirre. Este era de una persona, que durante un tiempo fue alcalde del Municipio de San Felices de Buelna, y que residía en el pueblo de Mata, parece ser que enfrente de la centenaria “Encina de Mata”. Esta persona también debió de ser propietario de alguna zona de las canteras de Las Caldas. En cualquier caso, tuvo aquí en la Avenida ese comercio, con una dependiente, Dª Maruja Crespo que ejercía de labor de atender los pedidos de los clientes.
Posteriormente al cerrarse la tintorería, se abrió un nuevo establecimiento, al parecer relacionado con la ropa, regentado por Adonias y Milagros. No he sido capaz de obtener más información.

CALZADOS QUIJANO

Muchos recordamos el establecimiento de Calzados Quijano. En aquella época éramos muchos a los que nuestras madres no llevaban a comprar los zapatos o a repararlos. Entonces, la capacidad económica no era la de ahora, por tanto había que conseguir hacer que la vida de nuestros zapatos se prolongara lo máximo posible. Es cierto, que en el pueblo había más zapateros, ¿quién no se acuerda del Sr. Boada situado en las proximidades de la parada actual de autobuses; del Sr. Soria que vivía detrás del antiguo Cine Coliseum; de D. Angelín “El Zapa” que todos días venía y se marchaba a Coó, donde vivía, con su moto, para atender a los clientes en la zona cercana al antiguo surtidor; D. Víctor Gutiérrez zapatero de La Aldea, donde ejercía su oficio, en frente de donde vivía la modista Martina. Éste además de ejercer su oficio de zapatero y de reparación de los balones de cuero del “Buelna”, tenía una tienda de calzado que surtía los equipos de baloncesto de La Salle. Es posible que hubiera otro zapatero en la zona donde estaba “La Hojalatera”, en el edificio en que actualmente se encuentra el Banco Santander.
Pero nos centramos en Calzados Quijano que era la única zapatería que existía en la Avenida José María Quijano.
Esta zapatería, fue abierta en esta zona en el año de 1929, por Don Gumersindo Quijano, padre. En concreto estuvo situado en la casa nº 4 de la Avenida, en un local alquilado. El Sr. Gumersindo era un artesano, cuya actividad consistía en alargar la vida del calzado. Con el paso de los años el aumento del trabajo se fue incrementando y el Sr. Gumersindo metió en el negocio a su hijo, que se llamaba como él, pero que todos conocíamos como “Sindo” La zapatería, presentaba dos pequeños escaparates a ambos lados de la puerta de entrada. Ya en el interior del comercio, nos encontrábamos que a mano izquierda había un pequeño mostrador y al frente otro. Creo recordar, que el de la izquierda estaba para la venta de calzado y el mostrador del frente era donde se recibían y se valoraban los zapatos para reparar y donde se entregaban los ya arreglados. Detrás de este mostrador, se accedía a un espacio interior, el taller propiamente dicho, en el que el D. Gumersindo procedía a ejecutar las reparaciones. Allí estaban los zapatos a reparar y los materiales a utilizar. Materiales estos, que actualmente están en el olvido, pero que en su momento eran fundamentales para llevar a cabo su trabajo: martillo, cuchillas, bigornia, lija, tirapié, tijeras, tenaza, punzón, lezna, formón, etc. Una gran variedad de útiles que podrían haber formado un buen museo. También en la zona izquierda, había una escalera que comunicaba con la parte superior que funcionaba como almacén.
El tiempo va pasando. D. Gumersindo se acerca a la jubilación, Sindo, su hijo se casa con su compañera de toda la vida, Dª Elvira. El negocio tiene que introducir cambios para adaptarse a los nuevos tiempos y a las necesidades del pueblo. Así, D. Gumersindo, dio por finalizada su vida laboral y cede el negocio a su hijo Sindo, que además de centrarse en la reparación de zapatos y, siguiendo el camino iniciado por su padre, abre nuevos caminos en el negocio, asumiendo la venta de calzados y la venta de materiales para su conservación: betunes, cordones, plantillas, grasa, etc. Había que consolidar el negocio, pues la familia comienza a crecer. Es cierto que Sindo llevó todo el peso del negocio, pero no se puede olvidar que Dª Elvira, su esposa, era la que estaba al frente del negocio de cara al público. Los años pasan, y se presentan nuevas oportunidades que Sindo no duda en aprovechar. De hecho, se va a producir un cambio importante en la explotación de la “Coperativa”. Ésta había estado desde el primer momento bajo el control de la fábrica de Quijano, pero a principios de 1988, decide prescindir de su gestión y poner su explotación en manos del Supermercado Valdés. En este momento, Sindo decide trasladarse a la “Coperativa” para gestionar en la planta superior la venta de calzado. Esto no significó el abandono de la tienda que había funcionado desde el principio. Ahora había dos frentes de trabajo. Dª Elvira se centró en el supermercado Valdés y Sindo siguió trabajando como zapatero de toda la vida, siguiendo los pasos de su padre.
El negocio siguió hasta que sobre el año 1997, Sindo “El zapatero” llegó a la edad de jubilación, sus hijos tenían otros intereses, y por tanto el negocio cesa su actividad. Pero Sindo no fue sólo un zapatero que nos arreglaba los zapatos, sino que se convirtió durante un tiempo, en la década de los 70, en corresponsal de prensa, con lo cual los acontecimientos que se producían en el pueblo llegaban a los medios de comunicación. No podemos olvidar que el año de 1970 se vio involucrado en el incendio que se produjo en esta zona del pueblo, por una parte desempeñó su trabajo de corresponsal y por otro lado, con la ayuda de los vecinos, consiguió que el incendió no afectará su negocio. Sindo, junto con Lucio “Capelli, Fernández-Cueto, como Paulino Laguillo, Juan Villamuera, Manoly Díaz (lo escribo con “y” porque así firmaba ella sus artículos) y últimamente Nacho Cavia, se involucró en la transmisión de los acontecimientos que se producían en el pueblo. Por otro lado, Sindo no era sólo un simple zapatero y corresponsal, si uno tiene la suerte de ver las fotos que posee la Peña Gedio, apreciamos que en muchos de los acontecimientos que producen se en el pueblo de Somahoz, siempre detectamos la presencia de Sindo.
Todo se terminó en el 2016, pero su recuerdo quedará entre los que le conocimos.

CASA DE MARTINÓN

Con este nombre se conocía a una persona que tenía mucho peso en la sociedad del momento de Los Corrales. Su nombre era D. Martín Saiz, casado con Dª Pura García del Rivero, parece ser que eran descendientes del Ayuntamiento de San Felices (y tenemos el mismo problema que en Los Corrales. San Felices no existe como pueblo, sino como ayuntamiento, por eso cuando me hablan de San Felices no tengo claro si la persona es de Mata, Sopenilla o cualquiera de los pueblos que componen el Ayuntamiento de San Felices de Buelna). Su profesión era la de constructor, de hecho participó activamente en la construcción de la iglesia de San Vicente del pueblo de Los Corrales. Es interesante señalar que un documento sobre la inauguración de la Iglesia se dice lo siguiente: “…secundado eficientemente por el inteligente maestro de obras de este pueblo Don Martín Saiz de Lobado” Era una familia que tenía un fuerte poder adquisitivo, al menos tenía un estimado número de parcelas de su propiedad en el pueblo.
Su casa era grande. El acceso se realizaba a través de una puerta de tamaño mayor a las que existían en la zona, con un portón que presentaba llamador y aldaba. Al lado de la puerta había dos “poyetes” en los que los dueños y los vecinos solían sentarse al terminar la tarde a charlar.
Presentaba dos ventanas de tamaño grande, si las comparamos con las casas de alrededor y también tenía un mirador.
D. Martín tuvo al menos un hijo conocido por muchos que hemos vivido en el pueblo, siempre dedicado a las vacas, mucha gente del barrio de “Los Millonarios” iban a comprarle leche todos los días, en aquellos momentos en que los ganaderos vendían la leche a sus vecinos. ¿Quién no se acuerda del otro gran vendedor, el “Pasiego” y la cola de personas a comprar la leche de sus vacas? Más tarde este sistema de venta se prohibió. Pero lo curioso, es que Martinón, que heredó el sobrenombre de su padre, era una persona con estudios, que en un momento dado decidió abandonarlos su y dedicarse a la ganadería. Era lo que le gustaba.

CASAS QUEMADAS

En este lugar existió un edificio de tres alturas, con dos viviendas por cada una de las alturas. Allí vivían seis familias. En este edificio, en una de las viviendas se ejercía una actividad comercial.
¿Quiénes vivían en el edificio?
Las familias que allí vivían eran las siguientes. En la planta baja a la izquierda, la vivienda perteneciente a D. Miguel Ángel Obregón, su esposa Dª Clementina Santamaría, “Tinuca” para los vecinos, y sus siete hijos, cuatro hombres y tres mujeres. En aquellos momentos el D. Miguel Ángel trabajaba como Empleado en la fábrica NMQ. Su mujer tenía suficiente trabajo con la extensa familia.
En la misma planta, aunque por distinta entrada, a mano derecha vivía D. Eduardo Sisniega, cuyo trabajo era de autónomo, dedicado a la reparación de relojes. El Sr. Sisniega estaba casado con Dª Amparo. No tenían familia.
En el 2º piso habitaban a la derecha de la escalera D. Ángel Fernández Iglesia, que trabajaba en la fábrica de NMQ. Estaba casado con Dª Avelina Bilbao y una hija. Provenían de Comillas.
A la izquierda de la escalera vivían D. Anselmo Alfonso Alfonso y su esposa Dª Milagros Gutiérrez y su cuarta hija. Don Anselmo y su esposa, así como sus hijas mayores eran de Bilbao. Habían llegado a Corrales, para trabajar como Jefe de Estación en Las Fraguas. En el 2º piso, a la derecha, según subíamos por la escalera, se encontraba D. Braulio Crespo su esposa Dª Felicidad, “Feli” para sus vecinos, y sus hijos. El Sr. Braulio era propietario de un camión, que le permitía trabajar de autónomo, dedicándose al transporte de mercancías. Se le conocía como “El Asturiano”, pues era del pueblo de Pendueles, Asturias. Y por último, a la derecha de la escalera estaba D. Julio Revilla y su esposa Dª Hortensia Lugera. D. Julio trabajaba también en la fábrica de NMQ. y sus hijos estaban ya independizados y no residían con sus padres. Parece que dicha familia antes de vivir en esta zona lo hicieron en Pendio.
Las Casas
¿Cómo eran las casas, cuál era su distribución? La verdad es que la mayor parte de los vecinos no nos acordamos de cómo eran esos pisos; por otro lado, no hemos conseguido ninguna foto de aquella zona pero, por suerte, tenemos un boceto aproximado de cómo era el exterior del edificio. Fue construido en el año 1900, era de gruesos muros de piedra que estaban revocados en color blanco; todo su interior, escalera, suelo, balcones, ventanas y tejado, era de madera. Su constructor y propietario fue D. Martín Saiz de Lobado, más conocido como “Martinón”. En la zona norte, que daba a la carretera, nos encontramos al comienzo del edificio dos puertas enmarcadas con piedra de sillería, partidas por la mitad, lo que posibilitaba abrir solamente la parte superior de la puerta o toda ella. La primera puerta era la de acceso a la casa y taller relojería del Sr. Sisniega. Había un timbre para llamar. La siguiente puerta era como la anterior, pero con una aldaba con forma de puño que permitía llamar a los vecinos. A partir de esta puerta se accedía a los demás pisos.
En todo el frente que daba a la carretera estaban las ventanas de los pisos, con la particularidad de que todas no eran iguales, algunas estaban enmarcadas con piedra de sillería, y las del piso superior eran más pequeñas.
En el lateral al Oeste del edificio, nos encontrábamos con ventanas y un portón de entrada a la finca y huerta, que llegaba aproximadamente hasta donde hoy se encuentra el aparcamiento del Centro de Salud y la urbanización que allí se ha construido.
La fachada orientada al Sur, parece que mostraba grandes diferencias sobre la fachada del Norte. Las ventanas de la parte superior, seguían siendo más pequeñas y de carácter rectangular. En el segundo piso, lo que nos encontramos ya no son ventanas, sino ventanales de diferente forma. Los dos primeros ventanales, dirección oeste-este, al abrirlos daban acceso a un balcón de madera. Los otros, en cambio se abrían pero no permitían el acceso al exterior, había una balconada, también de madera, que permitía apoyarse y mirar el exterior sacando medio cuerpo. En el piso inferior, nos encontramos con ventanas que no permitían salir al exterior, solo se abrían. Es curioso, pero una de las cosas que recuerdan, es que en la zona del Sr. Sisniega había varias colmenas, que hacían difícil el asomarse a la ventana sin sufrir, cuando menos, molestias.
Las casas, eran más o menos parecidas a las de ahora, aunque con menos condiciones de las que actualmente tenemos, y sobre todo teniendo en cuanta que las familias eran mucho más numerosas. En todo caso las familias salían adelante. Los pisos tenían tres dormitorios con suelo de madera; un comedor, el lugar de reunión de la familia; una despensa que parece debía ser bastante grande; la cocina, punto de referencia dentro de la casa y que era de carbón, en aquellas épocas no había muchas cocinas de gas o eléctricas; y también aseo con su retrete y su lavabo y la ducha.
El Incendio
Pero todo va a cambiar de manera brusca y en muy poco tiempo. De hecho el 24 de noviembre de 1970 todas las familias que allí viven se van a ver afectadas por un hecho imprevisible, no premeditado y sin posibilidad alguna de frenar. Era un día de invierno, con un viento Sur huracanado, que había provocado un apagón de luz que duró casi dos horas y que, lógicamente, iba tener consecuencias negativas más tarde. De hecho, en la prensa del momento se habla del viento Sur que, desde las témporas de San Mateo, está alarmando a la gente de la zona. Tampoco las condiciones eran algo extraordinario, de hecho es algo habitual en el valle por esos meses. Pero lo que nadie se esperaba, es que sobre las 9:30 de la noche, se produjera chispas que salieron por la chimenea que se situaba encima del piso de D, Julio Revilla, produciéndose un fuego se fue extendiendo por el tejado y por el resto del edificio. Los de los pisos de arriba se dieron cuenta rápidamente, los de abajo, en concreto a Tinuca, la esposa del D. Miguel Ángel, que estaba en la cocina con una de sus hijas, cenando tranquilamente, fue avisada por la ventana por una pareja de novios que paseaban por la calle. Todo se precipitó, los vecinos trataron de apagar el incendio, se concentraron en echar agua al tejado pero, no hubo manera. No quedaba más remedio que salir precipitadamente del edificio, olvidarse de las cosas que había en las viviendas y salvar la vida. Así sucedió, se quedaron sin nada, aunque también es cierto que debió de afectar de manera distinta a cada una de las familias, pues en las crónicas de la época hablan de “han podido salvar parte de sus enseres”, en cambio algunas de las familias dicen que perdieron prácticamente todo, de hecho todos sus recuerdos desaparecieron. Poco se podía hacer, se trataba de sacar lo máximo posible evitando los riesgos. Pero lo cierto es que hubo muy poco que se salvase. Gran parte de las posesiones se perdieron. Es curioso cómo, una de las personas que me han contado lo que pasó en aquellos días, recuerda que al día siguiente, cuando se puso la bata, que había salvado la noche anterior y al meter la mano en el bolsillo se encontró con dos horquillas del pelo. Comentaba que sintió una enorme alegría, pues era de lo poco suyo que había salvado. En todo caso, por suerte ninguna de las personas sufrió ningún percance. Pudieron contarlo y contárnoslo.
Mientras tanto, parece ser que las noticias llegaron a las zonas próximas, las sirenas de la fábrica no dejaban de sonar, de transmitir la alarma al pueblo, llegaron los bomberos de la fábrica de NMQ. Éstos, entre los que se encontraba D. Pedro Anívarro, a los quince minutos de recibir el aviso se trasladaron a la zona, pero se vieron incapaces de atacar el fuego de manera positiva con los extintores que poseían. Ya se había activado la alarma para reclamar la presencia de los bomberos de Torrelavega, que se trasladaron hacia el pueblo de Los Corrales, bajo la dirección del capataz Don Arturo Pérez, con una máquina “Pegaso” y demás material propio contra incendios. Más tarde, se incorporaron los bomberos de Reinosa y Santander. Los primeros tardaron una hora en llegar y los otros más tarde. En definitiva, los escasos recursos, la tardanza de los mismos y el fuerte viento, provocaron la destrucción de todo el edificio. Eso sí, la coordinación de los grupos de bomberos consiguieron que no se propagara a otros edificios y comercios que estaban en las cercanías. A las cuatro de la mañana el incendio se había sofocado, con unos bomberos exhaustos y empapados por el fuerte viento que les enviaba el agua hacia ellos. (A esa hora se apagó el fuego, pero es curioso que una de las personas afectadas recuerda que el 1 de enero, 37 días más tarde, había caído una nevada y todavía se observaba como salía humo en las zonas donde habían estado las casas).Todo son elogios para los bomberos que intervinieron, aunque también hay recomendaciones para que los vecinos tengan cuidado en situaciones como esta y, por otro lado, que las empresas que tienen cuerpos de seguridad contra los incendios en las fábricas, hagan más inversiones en esta dirección. Es posible que si el cuerpo contraincendios de NMQ hubiese tenido más medios eso no hubiera pasado. Pero, ¿quién lo sabe?
La solidaridad del pueblo
Expectación y preocupación. ¿Qué hacemos ahora? ¿Qué pasará a partir de mañana? La verdad es que, gracias a las familias y amistades, pudieron hacer frente a las necesidades más perentorias: comida, ropa y lugar donde dormir. Hay que tener en cuenta que en algunos casos nos encontramos con familias numerosas, lo que implicaba que, por ejemplo, en la familia de D. Miguel Ángel, una de las hijas estuvo viviendo en casa de una amiga, otra en casa de un primo y el resto en casa de unos tíos con los que vivían 7. En ocasiones, durante todo este período, la solución vino en poner colchones en el suelo y dormir allí.
La comunidad vecinal, toma conciencia de ayudar a los vecinos que están en esta situación y el día 25 se reunió el Consejo Local del Movimiento para dar una solución al problema planteado. Ese mismo día se recogieron 26.500 pts. aportadas por Ayuntamiento y otras entidades, como Delegación Provincial de Sindicatos, Delegación Local de Juventudes, etc. Por otro lado, se trata de facilitar vivienda a los damnificados, para ello se toma el acuerdo de que la Delegación Comarcal de Sindicatos, estudie esa posibilidad. Y también para hacer frente a las necesidades más acuciantes, se abren dos cuentas en las sucursales de la Caja de Ahorros y el Banco de Santander. Igualmente se crea una comisión que visitará todos los domicilios del pueblo para recoger dinero. Por último, la OJE y Sección Femenina organizarán el día 28 de Noviembre una colecta por las calles del pueblo. Es decir, en cuatro días, todo estaba organizado para buscar soluciones para los damnificados.
Los aportaciones siguieron creciendo, así el 1 de Diciembre se comunica que Cáritas Diocesana aporta 25.000 y que la Junta de Beneficencia tiene el propósito de contribuir con 30.000 pesetas. El día 5 de Diciembre el dinero recaudado asciende a 113.181 pesetas, aunque las expectativas son de 200.000. El día 16 del mismo mes se hace referencia a que el dinero recaudado alcanza la cantidad de 310.314 pesetas, quedando por contabilizar la aportaciones realizadas en uno de los barrios de Los Corrales, los donativos ingresados en los bancos y aportaciones recibidas en distintos bares y establecimientos que colaboraron con tal objetivo. Por otro lado, la Mutualidad Laboral de la Industria Siderometalúrgica aporta a fondo perdido la cantidad de 25.000 pesetas a cada uno de los tres siniestrados afiliados a dicha Mutualidad. Es cierto, que el Ayuntamiento tuvo una intervención directa en la ayuda a los vecinos afectados, pues en el Acta del 7 de Diciembre hay una referencia de que se había abierto por parte del Ayuntamiento una “Cuenta abierta” para ayuda a los damnificados. Pero también es cierto que ante un problema tan grave como el que había sucedido el día 24 de Noviembre, la Corporación Municipal no se reúne hasta el 7 de Diciembre, 13 días más tarde y sólo aparecen en las Actas, cuatro renglones sobre los acontecimientos. Llama la atención.
Si hay que decir, que el día 7 de Diciembre, en uno de los puntos que se trata en la sesión corporativa del Ayuntamiento hay una pequeña referencia al asunto, que el incendio dejó a unos vecinos “materialmente sin hogar ni enseres” Igualmente se habla de la “Cuenta abierta” que abrió el Ayuntamiento para los damnificados.
Problema en parte resuelto. Pero hay una reflexión que realiza “Sindo” Quijano, corresponsal de prensa y, en este caso, casi posible afectado. El 5 de Diciembre, escribe una nota de agradecimiento a los vecinos del pueblo que colaboraron para ayudar a vaciar los establecimientos de Calzados Quijano, de su propiedad, y el de Joyería Gabarri. Y al mismo tiempo, hace una crítica y una petición a la Corporación municipal: no hay bocas de incendio de las que extraer agua, no hay camión de bomberos. Es cierto que, según la Comisión Local formada por D. Antonio Gómez, D. Joaquín Pérez y D. Teodoro Pérez, la solidaridad del pueblo ha sido extraordinaria, pero también es cierto, que de haber existido un parque de bomberos y el material necesario, se hubiese podido hacer frente a situaciones como la sucedida en estos días.
Por otro lado, los 6 cabezas de familia afectados por el incendio, no dudan en enviar una carta de agradecimiento a través de los periódicos, a todos los vecinos del pueblo por todas las ayudas prestadas, tanto a organismos oficiales como particulares y, sin lugar a dudas les permiten ver con esperanza el nuevo comienzo de sus vidas.
Y la verdad es que así sucedió, todos rehicieron su vida, todos encontraron un lugar nuevo donde vivir y todos sacaron adelante a su familia, gracias a la ayuda de las autoridades y sus vecinos, pero sin lugar a dudas debido al esfuerzo que ellos mismos hicieron para continuar, como si nada hubiese pasado. De hecho D. Miguel y su familia se asentaron en la zona del Bardalón al final de la recta que comunica con la calle que nos desplaza a la piscina municipal. El Sr. Sisniega y su esposa estuvieron viviendo con sus tres hermanas en la zona donde se situaba la peluquería de Rule. Más adelante, fueron ingresados en el Asilo de Los Corrales, aunque con el tiempo cuando falleció el Sr. Sisniega fueron trasladados a Matienzo, volvieron a su lugar de origen, pues allí habían nacido.
Don Braulio y su familia fueron acogidos en una casa que poseía D. Juan, el de la Hoya, que poseía un bar de todos conocidos. Por otro lado D. Ángel y su familia fueron a residir en la zona de la Aldea, allí vivieron hasta que se trasladaron a Torrelavega.

CASA GABRIEL VELA Y Mª CONCEPCIÓN FERNÁNDEZ

Lo primero que nos encontramos es una importante casa con un gran jardín. Esta casa es propiedad de D. Gabriel Vela y su esposa Dª. Mª Concepción Fernández Blanco. Él, desde que salió de Aprendices trabajó en NMQ y su esposa, en el Ayuntamiento de Los Corrales de Buelna, como funcionaria. A partir de 1985 y durante tres años, llevaron a cabo la construcción de la casa, previa compra del terreno a los Quijanos. Ahora, ambos jubilados, se dedican a sus aficiones.
Esto y poco más. Yo siempre pensé, es como lo conocí, que dicho terreno sólo había sido finca de pasto para los animales, nunca creo recordar que estuviera cultivada. Pensaba que la zona sólo había servido para prado y posteriormente, como casa y jardín de D. Gabriel y su esposa.
Pero nada más lejos de la realidad. D. Gabriel me comentó, que hubo un tiempo, ya lejano, que en este terreno había un campo de baloncesto, en el que jugaban partidos de carácter oficial. De hecho, tuvo a bien enviarme fotos de equipos que jugaron en ese campo. En todas las fotos aparece la figura del Sr. Moreta, persona que jugó un papel muy importante en el desarrollo de la actividad deportiva del pueblo y que algunos tuvieron la suerte de que les guiara en la práctica del deporte. Creo recordar que esta persona, también durante un tiempo dio clases de gimnasia en La Salle. En una de las fotos se establece la fecha de la misma, en concreto de 8 de febrero de 1948. En ella aparecen jugadores como Silos, Terán, Mariano, Cami, Félix Hinojal, Israel, Paco, Roli y Miguel Ángel. Hay más fotos y más nombres, pero que estos nos sirvan de referencia.
Posteriormente, la finca dejó de tener la función de zona deportiva, para pasar a una función de aprovechamiento de los “cortes de verde” para el ganado, hasta el año de 1982 en que el matrimonio de D. Gabriel y Dª Mª Concepción se hicieron con la propiedad de la misma para pasar a construir su chalet.
En todo momento, la finca fue propiedad de los Quijanos, aunque durante mucho tiempo estuvo arrendada a distintas personas. Así una de las personas que la tuvo arrendada fue D. Manuel Luis Aguado casado con la “Nena”, hermana de D. Lucio “Capeli”. El matrimonio vivían cerca del Puente de la Botica, en una casa, actualmente muy bien conservada, y con una preciosa portalada. Más adelante la finca parece que fue subarrendada a D. Francisco Unamuno, vecino de Somahoz.
Permítanme volver a lo de siempre, ¿en algún momento, alguien se dará cuenta de la necesidad de la existencia de un Archivo Fotográfico Municipal? Me cuenta D. Gabriel, que en uno de los trabajos que realizan los Antiguos Alumnos, recogieron unas 700 fotos relacionadas con el deporte, y que después se entregaron a la Biblioteca. Sería bueno, que se trabajase con ellas para que se puedan visionar sin acceder a las originales. Todo implica mucho trabajo.
Pero, en todo caso, es una sorpresa ver una foto que demuestra objetivamente un acontecimiento, basándose en pruebas que no se pueden rebatir.
Si seguimos caminando, en dirección al paso a nivel, actualmente nos encontramos con un bloque de edificios cuya construcción data de hace muy pocos años. Anteriormente, nos encontrábamos con un edificio totalmente destruido, que durante mucho tiempo fue vivienda de varios vecinos del pueblo. Nos referiremos a él como las casas quemadas.

CASA DEL SR. PUERTAS


Si continuamos paseando en dirección al Este antes de llegar a los pisos que existen antes del Casino, nos encontramos con una casa totalmente reformada, propiedad del Sr. Puertas, el fotógrafo, y su familia. Actualmente, es una casa con una vista totalmente diferente a la que anteriormente poseía. Pero si es cierto, que la extensión de la casa es exactamente la misma que ha tenido siempre.
El señor Puertas y familia, anteriormente vivían en otra zona del pueblo, más concretamente en la zona de la Colonia Santa Margarita. En un momento decidieron cambiar de lugar de residencia y acceder al edificio que estaba abandonado en la zona de la Avenida José María Quijano. Así que, se pusieron en contacto con la dueña de la vivienda, Dª Celia, esposa del difunto “Minuto”. El acuerdo fue total y después de unas pequeñas reformas, más adelante vendrían otras, vino el traslado a la nueva casa. Es curioso, Dª Teodora recuerda con facilidad del día del traslado, el 23 de Noviembre de 1975, día de descanso en todo el territorio nacional como consecuencia del entierro del General Franco en el Valle de los Caídos. Había que aprovechar todos los días de descanso, el negocio no permitía perder ni un solo día.
El edificio recobra su vida. Hubo unos años en los que no existió vida, todo va a cambiar y recuperar la actividad, aunque más relajada, que en tiempos pasados. No debemos olvidar que en este edificio hubo una enorme actividad, que poco a poco fue decayendo. De hecho en dicho edificio existieron un taller, una oficina y una vivienda. Vamos por partes. 

a) Casa de D. Alfonso Velarde “Minuto” y su esposa Dª Celia Alday 
En la parte superior del edificio, a la que se accedía a través de la puerta que daba a la oficina allí existente, y de la que luego hablaremos, se accedía también a la casa donde vivía una familia. Estaba integrada por D. Alfonso Velarde, su esposa Dª Celía Alday y su hijo D. Alfonso Velarde Alday.
El padre, D. Alfonso Velarde, era conocido en el pueblo por el sobrenombre “El Minuto”, ignoro el origen del mismo, pero todos los vecinos de la época hacen referencia a él con este sobrenombre, aunque parece que está en relación con la respuesta que daba una vez solicitado su taxi: “estoy dentro de un minuto”. Él era un autónomo que no trabajaba en la fábrica, su actividad era la de taxista, de hecho se considera que fue el primer taxista existente en el pueblo. Su coche era un “Studebaker Comander”, que guardaba en el garaje que actualmente existe en la casa que está pegada al nuevo Casino de Buelna.
¿Quiénes eran los usuarios de los taxis? La verdad es, que debían de estar ligados a las clases pudientes del pueblo. No olvidemos que, los más acomodados utilizaban la bicicleta y por otro lado la “fábrica”, el gran motor de la economía local, tenía coches con conductor que se dedicaban a los familiares de los mandos de la fábrica, ingenieros y peritos. El más popular de los transportes de la fábrica, era uno con muchas plazas al que se referían con mucha “guasa” como el “venid y vamos todos”
Con el paso del tiempo el Señor “Minuto” fallece, los locales cierran las puertas y D ª Celia, ante la petición de compra del Sr. Puertas, accede a la misma. No debemos olvidar, que su marido ha fallecido y su hijo D. Fernando ha emigrado a Venezuela a iniciar una nueva vida. (Es curioso, hubo una época que en muchos vecinos del pueblo, que trabajaban en la fábrica, deciden dar el salto del océano y asentarse en Venezuela; algunos regresaron, otros continúan allí).
b) El Taller de Bicicletas y Motos 

Es posible, que no nos acordemos de que allí existió un taller de reparación de bicicletas, que con el tiempo fue aumentando la actividad y la diversidad del trabajo. Ya no serán solo bicicletas, sino que se incorporarán los arreglos de motos y coches. Igualmente, el taller, va a cambiar en dos ocasiones de propietario. Con el paso del tiempo, el trabajo aumentó y el espacio se hizo insuficiente para llevarlo a cabo, y tuvo que plantearse el traslado.
¿Dónde se encontraba el taller? A través de las referencias obtenidas, podemos establecer que el taller ocupaba el espacio, que actualmente es el garaje del Sr. Puertas. Su esposa Dª Teodora lo tiene muy claro y, por otra parte, a través de una foto que he tenido acceso a través de Pey, hermano de Nany, se ve como el inicio del taller está prácticamente pegado a la puerta que daba acceso a la vivienda y a la oficina que allí existió. Vayamos por partes. Una vez ubicado claramente la situación del taller, vamos a centrarnos en las dos fases del mismo.

Taller de Cossio
En el año 1955, el Sr. Cossio alquiló a la viuda del Sr. “Minuto”, el garaje de bicicletas que ella regentaba y gestionaba. En este garaje se había formado el D. Jesús Cossio, habiendo entrado de aprendiz, y poco a poco, fue cogiendo todo el conocimiento necesario para solucionar los problemas que plantearan las bicicletas, las motos y coches. La mecánica no parecía tener secretos para él.
En ese momento las personas que había en el garaje trabajando eran tres: estaba Jesús, como dueño y profundo conocedor de su trabajo; Nisio, un profesional de la mecánica, eficaz en su trabajo y polivalente, capaz de buscar soluciones a los imprevistos que se presentaban en la reparación; y por último, estaba Nany, el más joven, pero un verdadero técnico-mecánico.
El buen hacer y su capacidad de adaptarse a las nuevas situaciones del equipo, hizo que el taller de Jesús Cossio, asumiese todo lo relacionado con la venta, mantenimiento y conservación de los ciclomotores Velosolex de Orbea en el Valle de Buelna y zonas limítrofes. Las cosas iban bien para el negocio y para su dueño. El Sr. Jesús había conseguido acceder a la fábrica de Quijano como técnico electromecánico en el Taller Electro-Mecánico de Grúas de la Fábrica de la Aldea, por otro lado, había comprado un coche y conseguido una plaza del taxista en el pueblo y a todo ello se unía el aumento del trabajo en el taller. Todo iba sobre ruedas, pero también surgen problemas: Jesús, el dueño, tiene que hacer frente a tres fuentes de trabajo, y eso supone un desgaste, y además se da la circunstancia de que Nany tiene que desplazarse en aquella época a hacer el servicio militar, con la “suerte” de que le toca a Melilla. (Muchos jóvenes no tienen conocimiento de lo que era la “mili”. ¿Pérdida de tiempo? Depende. Yo la hice en el Cuartel General del Ejército de Tierra en Madrid, pase por cocinero, conductor del Comandante de la Unidad, telefonista y acabé como jefe de la cafetería ¿Qué aportó a mi Licenciatura de Historia? Creo que muy poco a nivel profesional, pero si a nivel personal. Conocí personas que, mientras yo estudiaba, ellos llevaban muchos años metidos en la mina; descubrí que había personas que no querían días de permiso, porque no sabían coger el metro y mucho menos coger el tren para ir de rebaje a sus pueblos; supe lo que era despachar un café a primera hora de la mañana a un conductor, y las pocas horas recibir la noticia que había muerto ametrallado por ETA,…) En fin experiencias buenas y malas. Pero nos alejamos de nuestra Avenida.
Son casi dos años en que el Garaje Cossio, mantiene su ritmo de trabajo y el “bueno” de Nany sigue en Melilla, no tanto haciendo la mili, sino trabajando en lo que a él le gustaba, de hecho pasa a estar al frente del Taller Mecánico de Automóviles de su regimiento. Y al mismo tiempo, sigue preparándose técnicamente para su posterior regreso a su tierra.

Garaje o Taller Nany 
La mili termina y Nany regresa a casa, a Los Corrales. La familia, los amigos, las motos le esperan, ha sido mucho tiempo de espera. Por otro lado, D. Jesús ve también la posibilidad de poner en práctica aquello que le revoleteaba en su cabeza desde hace tiempo: dejar su garaje, disfrutar de un poco de tranquilidad, los años no pasan en balde, y dejar su taller en manos de Nany.
¿Pero quién es Nany? Sin lugar a dudas Nany fue, y sigue siendo en el recuerdo, una institución dentro del Valle y zonas limítrofes. Él fue una persona que nació en La Aldea, en el seno de la familia de D. Julio Campuzano Mújica y Dª María Antonia Gómez Amenábar, llamada Toñuca, por los vecinos de La Aldea y gran parte del pueblo. Su nombre real es el de D. Severiano Campuzano Gómez, pero cosas de la vida y habituales en los pueblos, el nombre Severiano se convierte en “Nany”, con el que se le va a conocer.
En aquella época, los chavales que tenían a sus padres trabajando en la “fábrica” acceden, después de un examen, a los 9 años al Colegio de La Salle, para después pasar a “aprendices” y después casi con toda seguridad entrar en la fábrica. Es cierto que, había chicos que seguían otros caminos, pues estaba el Colegio Torres Quevedo en La Pontanilla, o incluso algunos que preferían iniciar el bachillerato en Torrelavega. Pero la mayor parte de los chavales iban al Colegio de La Salle, Aprendices y la Fábrica. Si alguno quería seguir estudiando casi siempre lo hacían en peritaje, bien en Torrelavega o Santander. A partir de 1972 las relaciones entre la Fábrica y Aprendices se distancian y los objetivos de los estudiantes van a ser buscar trabajo en las zonas de la región o distintas provincias de España, estudiar para acceder a Perito o Ingenieros.
Nany, como la mayoría de los jóvenes de la época, estudia en el Colegio de la Salle, pero su objetivo no es la “fábrica” y comienza su formación como mecánico de coches y camiones con los mecánicos y conductores de Transportes Gregorio Pérez (después con su hijo Mari, Transportes Buelna), y estudiando y practicando en unos talleres de Torrelavega y Santander. Su capacidad de compaginar trabajo y estudio, le permitió obtener el título de Maestro Industrial de Automoción, lo que facilitó su contrato por el Colegio de La Salle, para su magisterio en la Escuela de FP de la Salle de Buelna, donde formó a tantos y tantos alumnos, algunos de los cuales hicieron las “prácticas” en sus talleres, e incluso trabajaron con él, cuando el taller ya era Agencia y Servicio Oficial de SEAT.
Pero ¿cómo se gestó el taller de Nany? En el verano de 1965, D. Jesús con D. Julio Campuzano, padre de Nany, gestionan y hacen oficial el acceso de Nany a la propiedad del Garaje Cossío, que a partir de este momento se pasará a llamar Talleres Nany. (D. Julio Campuzano, era conocido como Julio “El Cojo”, no como un motivo de guasa, sino de reconocimiento a su valor en la zona de Teruel, en la Batalla del Ebro durante la Guerra Civil, donde perdió su pierna. De hecho fue condecorado como héroe de guerra. Es curioso ver cómo, desde la distancia, he conocido, que personas que lucharon por ideales diferentes, que sufrieron en los dos bandos, han sido capaces de vivir, trabajar y disfrutar unidos en el mismo pueblo.) Pero volvamos a nuestro objetivo, conocer la Avenida.
El Taller de Nany ya no se contenta con las bicis y las motos. Ahora pasa a no rechazar ninguna otra máquina con motor y ruedas, útil para los vecinos. El horario de funcionamiento del Taller era muy extenso, desde primeras horas de la mañana y hasta bien entrada la tarde noche. En cualquier caso, se trataba de no dejar que nadie se marchara del taller sin que su problema no fuese resuelto. Para ello Nany contaba con buenos compañeros de trabajo, el bueno de Nisio, e incorpora a sus hermanos July y Pey, aunque estos provisionalmente, porque con el tiempo seguirán otros caminos.
En todo caso, el Taller de Nany se convirtió en un punto de referencia para todas aquellas personas que se sentían atraídas por el mundo de los motores en sus distintas variantes. Allí, sin romper el ritmo de trabajos se hablaba de todos los asuntos, se obtenían opiniones, referencias, fotos. De hecho, Nany se fue convirtiendo en una persona de referencia para los vecinos del pueblo, dado que ya no es sólo quien arregla sus motos, sino que se convierte en un referente del motor. De hecho, él comienza a practicar competitivamente el motocross, el trial; si bien siempre se decanta por las motos, es habitual verle participando como piloto de rallys con su “Mini-Morris” en Peña Cabarga, Bustablado o Collado de Cieza entre otros rallys. Fue además, uno de los pioneros de las carreras de karts, que normalmente se construía el mismo.
No podemos olvidarnos de lo que supuso Nany, en el pueblo. En las fiestas significativas, siempre estaba él con sus motos o coches: en San Juan, con sus exhibiciones con la moto superando obstáculos para deleite de vecinos y visitantes. No podemos olvidarnos, de los desfiles de San Cristóbal, que creo recordar, salían de la zona de la parada de los taxis y se desplazaban por todo el pueblo con todos los taxis, los repartidores de pan de Pilatti y el Churrero, de leche como Bienve “El lechero”, camioneros y cualquier otro vecino dispuesto a disfrutar del día.
Las cosas van cambiando para bien, más trabajo, el espacio se va quedando pequeño y Nany se ve en la necesidad de abandonar el local donde había iniciado su andadura. Primero se traslada a la Aldea y más tarde, se fue hacía Pie Bandera donde construyó su casa y su nuevo taller de trabajo. Pero eso es otra historia.
Si quiero dejar constancia del enorme prestigio que tuvo y tiene Nany. Ese prestigio se manifestó, en el deseo de mucha gente de que se hiciera un monumento que recordara su paso por el pueblo. La verdad es que hay muy pocos monumentos o placas referidas a personas que han destacado en nuestro pueblo. Si nos fijamos un poco, nos encontramos con la estatua de José María Quijano realizada por D. Victorio Macho situada cerca de la portalada de su casa de nacimiento. En la Casa de Música, está la placa dedicada a D. Doroteo López, mi abuelo, organista de la iglesia del pueblo, durante muchos años, desde que llegó al pueblo, en 1926, hasta que se murió. La Escuela de Arte, también lleva otro nombre de una persona importante en el pueblo desde el punto de vista del Arte. Es D. Eduardo Pedrero López. Y por último, el Centro de Salud de Los Corrales lleva el nombre de Doña María Fernández Pérez- Rasilla, la inefable “Maruchi”, durante muchos años enfermera en el pueblo, donde ejerció su profesión, y que además desarrolló una enorme actividad en los problemas sociales del pueblo.
Como decimos, fue un sentimiento general, que Nany debía tener un agradecimiento permanente por su papel en el pueblo. Así, hoy tenemos un monumento en su recuerdo a la entrada del pueblo. No sé quien tomó la decisión de colocarla en tal sitio, pero mi opinión es que fue un verdadero acierto. Me explico, antes cuando entrabas o salías del pueblo por la zona sur, lo primero y lo último que encontraba era una estatua de Agripa, general romano que dominó a los cántabros y que lógicamente trajo una nueva cultura. ¿Pero qué tiene que ver con nuestro pueblo? En cambio, el bueno de Nany fue una persona que muchos conocimos, que su vida se centró, entre otras cosas, en el mundo del motor. Qué cosa mejor que cuando se sale o se entra en el pueblo nos encontremos con Nany que nos dice “Ir con cuidado” o “Bienvenidos, habéis llegado”. Seguirá en el recuerdo.
c) La Caja de Ahorros
El pueblo iba creciendo en población, en comercios y en recurso económicos. La fisionomía del pueblo va cambiando, surgen nuevos barrios y los vecinos acceden a la compra de nuevas viviendas. Los Corrales, comienza a ser un centro atractivo para las entidades bancarias.
El 1 de Julio de 1955, la Caja de Ahorros de Santander, abre su sucursal en el pueblo, la primera entidad bancaria de la localidad. Esta fecha no parece que esté muy contrastada, pues he visto tres documentos en la que se citan dos momentos en cuanto a la inauguración de la Caja de Ahorros. Así vemos que “Capeli”, en años diferentes y en programas de fiestas distintas, afirma que el funcionamiento de la Caja de Ahorros, se produjo el 1 de julio de 1955. Pero en la Revista Valle de Buelna nº 54, se afirma que la apertura se produjo el 1 de junio de 1954. No aparece el nombre de quien publica la información. Así todo, en este último artículo se da más información con respecto a la apertura de la oficina de la Caja de Ahorros. Se dice que “la inauguración se produjo el día 1, a las seis de la tarde con la bendición de la oficina a manos del cura párroco del pueblo, D. Rafael Mauri. Además asistieron el Gobernador Civil, Jacobo Roldán, el consejero de la Caja, José Antonio Mazarrasa Quijano, el director de la entidad en la región, Nicolás de Ceano y el alcalde, Pablo Díaz Santa Cruz, y concejales de la Corporación de corraliega.
Naturalmente no faltó mucho público, que participó del aperitivo ofrecido por el encargado en aquellos días del Casino Buelna, Félix Gómez. La oficina se había construido por Pedro Ceballos y Luis Arce en un local que fue casa del difunto Minuto, según recuerda Emilio Ilera, que compartió su trabajo en la entidad durante los primeros días con un empleado llegado desde las oficinas de la Caja en Reinosa, Manuel Córdoba Castillo”
Al día siguiente, el 2, produjo la apertura para la atención de clientes. D. Emilio YIlera Martín fue el director de la Caja durante 39 años, todos en el pueblo. No podemos obviar el trabajo de D. Emilio que, a través de la Caja, llevó a cabo en el Valle. De hecho, el día 1 de diciembre de 1981 Emilio Yllera Martín director de la Caja de Ahorros de Los Corrales recibe la insignia de oro y brillantes por llevar más de 25 años de servicio. El acto se lleva a cabo en Santander.
Es la primera sucursal que se introduce y habrá que esperar a que lleguen otras. Es una oficina pequeña; se accedía por la puerta principal del edificio y girando hacia la izquierda nos adentrábamos en la oficina. Allí nos encontrábamos con un mostrador y detrás el trabajador de la oficina; además, había otra habitación en la que estaba situada la caja fuerte, en la que lógicamente se guardaba el dinero. Es curioso, pero esta caja fuerte, siempre estuvo en el mismo sitio, cuando se crea el nuevo centro donde la nueva oficina de la Caja de Ahorros se va a trasladar, la caja fuerte permaneció en su sitio, de tal modo que actualmente está en la casa del Sr. Puertas, sin poder abrirla, pues se ha perdido la llave. Es cierto que no hay dinero, simplemente la llave se perdió años después de vaciar la Caja.
Las personas que trabajaban en la Caja de Ahorros parecen que fueron tres, por un lado el Sr. YIlera, luego se incorporó el Sr. Carmona, que llevaban a cabo todo lo referente a solucionar los problemas de los clientes: salida y entrada de dinero, anotaciones en las cartillas a través de las máquinas de escribir, etc. Además, no podemos olvidarnos de la existencia de un ordenanza que se llamaba D. Ángel.
Era curiosa la cara que se nos quedaba a nosotros, los pequeños que acompañábamos a nuestros padres o madres a sacar o meter dinero. Se podía conocer la cantidad de dinero que poseía la familia, ya no era necesario tenerlo guardado en casa, con el riesgo que ello suponía. Para nosotros, los pequeños de la casa, significó el acceso a aquella pequeña caja de ahorros que la oficina nos regalaba para comenzar ahorrar. Caja pequeña, que no podíamos abrir de ningún modo salvo rompiéndola. En todo caso, para nosotros en aquellos momentos era un orgullo el poder introducir las “perrachicas”, las “perragordas”, los dos reales y qué diremos si lo que introducíamos en la hucha era una peseta. Esto solo lo entendemos los que lo vivimos.
La Caja de Ahorros, estuvo funcionando durante mucho tiempo, pero después se hizo necesario aumentar la capacidad de atender de manera correcta a sus clientes. De hecho, se comenzó a plantear la construcción de un edificio más acorde con los nuevos tiempos. Pero eso vendrá más tarde.



PARADA DE AUTOBUSES

En frente del edificio Pilatti y pegado a la zona de las vías del tren, al lado de las portillas del tren nos encontrábamos con gran espacio si construir, que era utilizado como aparcamiento por todos los que en aquellos momentos tenían coche, que era los pocos, pero fundamentalmente era el lugar donde aparcaban “las líneas” que traían a los trabajadores de Quijano que procedían de zonas en las que estaban fuera del acceso del tren. Eran las personas que provenían de Coo, Barros, San Mateo, Collado, Cieza, y más adelante desde la zona de Torrelavega.
El aparcamiento en esta zona, lógicamente se incrementaban en las horas de salida y entradas a las fábricas, es decir de 5:30 a 6:30 de la mañana; de 1:30 a 2:30 del mediodía y, por último de 9:30 a 10:30 de la noche. Es decir, los tres turnos que existían. El turno de 8 a las 6, en las que quienes allí trabajaban se desplazaban a casa a comer lo hacían en bicicleta, el medio de transporte en aquellos momentos de la fábrica a casa y viceversa.
Pero esta zona era también una zona de encuentro, para los chavales del pueblo en muchas ocasiones. ¿Quién no se acuerda cuando pasábamos la vía, y con la “prevención” de que el factor de la estación no nos viera, colocábamos una “perrachica” o una “perragorda”, en la vía del tren para que cuando el tren pasara nos la dejara plana y poder presumir de ella, siempre y cuando después la encontraras? ¿Quién no se acuerda de que ésta era la zona donde se situaban los “coches de choque” en la fiesta de San Juan? (Me recuerdan que los coches de choque hubo un tiempo que se ponían en la Plaza de La Rasilla, enfrente del garaje Collantes y la tienda de El Maño. E incluso me dicen que recibían el nombre de Atracciones Caspolino. Mirando por internet parece ser que esa compañía era de Barcelona). Cuantas horas pasamos en esa plaza. Al principio una zona de tierra y piedras, con profundos baches, que con el tiempo se fue cambiando y que al final desapareció, de tal forma de ya muchos no se acuerdan de ella, de hecho nunca disfrutaron de la misma.

CASA PILATTI

Al acercarnos a la vía del tren, una vez pasada la finca del Casino, lo que nos aparece a la derecha es la imponente Casa Pilatti. Es cierto, que en toda esta zona hay impresionantes casonas montañesas, pero desde pequeño siempre ha habido dos casas que me llamaban la atención. Ninguna era una casa montañesa. Una de ellas se situaba en las cercanías del antigua gasolinera, enfrente del comercio de Segundo Quevedo y cerca del Bar Quinín (que recuerdos de nuestra infancia viendo las series de Rin-tin-tin, Bonanza, etc.. y en silencio, había que respetar las normas establecidas por el Sr. Quinín). Con el paso del tiempo la casa fue comprada por el “Ontaneda”, que posteriormente fue vendida al constructor Sr. Pinta que la tiró y construyó los pisos que ahora allí, existen. Es curioso que asistiendo a las oficinas de la Policía Local observé una foto en la que aparece dicha casa. Era la casa de Oyarbide. Es una foto antigua pues no estaba la gasolinera de Dª. Julia y su hijo Sr. Senén. Hay que tener en cuenta que la concesión de la gasolinera se produjo después de la Guerra Civil, cuando Dª Julia se desplazó a Madrid para solicitar dicha concesión como viuda de guerra. Por tanto la foto es anterior a 1936.
Por desgracia el destino de esta casa fue el mismo de otras del pueblo: derribo para construir pisos. Una pérdida del patrimonio arquitectónico del pueblo, pero es la vida. La segunda casa de mi infancia es la Casa Pilatti, que ha perdido su actividad comercial, pero sigue estando ocupada, por personas de mucho arraigo en el pueblo, como Pura y Yeyo, espero que me permitan utilizar sus nombres. Ella, fue una institución en el IES Besaya de Torrelavega, tuve la suerte de ser un año compañero suyo, y se creó una amistad que ahí está. De Yeyo, que decir. Los jóvenes de la época le recordamos como una persona que nunca tenía enemigos, que no marginaba a nadie y sobre todo era una persona que se apasionaba por la música. De hecho, hoy en día muchos niños y jóvenes tienen conocimiento de Yeyo, pues es desde hace unos años profesor de la Escuela de Música Municipal, que con tan buen acierto dirige Dª Alicia Triguero, pues no es fácil poner en marcha un proyecto y a la vez seguir manteniendo su nivel y sus aciertos. 

Para describir el edificio nada mejor que recurrir a los carteles que genera el Ayuntamiento de Los Corrales de Buelna: “Casa Pilatti: Edificio de principio del siglo XX, situado junto a la estación de ferrocarril. De corte ecléctico y planta pentagonal, destaca la solución arquitectónica del chaflán, que acentúa su marcado papel urbano. Albergaba un importante comercio” 

La descripción es muy técnica, acertada, pero seguro que no nos dice nada a los que conocimos lo que suponía la Casa Pilatti hace ya tiempo. Vamos a intentar acercarnos a la Casa. 

La construcción de la casa, se inició entre los años 1920 y 1925, aunque su inauguración como establecimiento comercial se produce en el 1927. Don Andrés Pilatti Fernández y su hermano Ramón, decidieron la construcción de la misma mediante la compra de sillería de un antiguo palacio derrumbado que se encontraba al lado del Mesón Los Arcos de Cieza. Una vez construida la casa, allí pasaron a vivir los dos hermanos con sus familias respectivas y comenzaron a explotar un negocio familiar que va a tener una gran influencia en el pueblo. No debemos olvidarnos que fue durante el desempeño del cargo de Alcalde por parte de D. Andrés cuando se procedió a establecer el nombre de la calle. 

Todos los que hemos vivido en el pueblo desde hace ya muchos años, nos acordamos de que aquel edificio, en el que además de ser una majestuosa vivienda, existía un comercio dedicado a varias actividades. Y en ellas, jugaron un gran papel los tres hijos de D. Andrés Pilatti: Juan, Andrés y Catalina. Entre los tres consiguieron mantener durante mucho tiempo un negocio con gran prestigio dentro y fuera del pueblo. 

En la Casa Pilatti nos encontrábamos con un bar, un comercio de distintos productos y por último la panadería que surtía a todos los pueblos del municipio. Por otro lado, dicho establecimiento era el lugar de espera para las “líneas” en dirección a todos los pueblos del valle, y también para el paso de los trenes en dirección norte o sur. Buenos tiempos aquellos. 

El Bar

Según entraban en el comercio por la zona chaflanada, nos encontrábamos con dos zonas bien diferenciadas. A la izquierda, estaba el bar. En esta zona estaban a la derecha una importante estantería con seis alturas, con treinta espacios destinada a la colocación de botellas. Luego, estaba el mostrador de mármol blanco. A la izquierda, estaba el espacio donde se colocaban las mesas (¿también de mármol?) y sillas. Era la zona más demandada, pues desde allí se veía el exterior, se podía ver a los vecinos que se dirigían a Somahoz, los que paseaban por la calle del Sol, donde estaba el centro neurálgico del pueblo; y por supuesto servía para esperar la llegada de los trenes. No se trataba de cotillear, sino pasar el tiempo mientras tomabas un vino o un café y charlabas con los amigos y compañeros de trabajo. Era habitual encontrarnos a dos grandes personas, conocidas por en el pueblo, tomándose sus porrones de vino con los famosos cacahuetes. Eran de todos conocidos: su apasionamiento por las motos, por sus desplazamientos a San Fermín y por su amistad ¿Os acordáis de sus nombres? 

El bar, como todos los de la zona, dependía en buena medida de los trabajadores de la fábrica. Había que abrir a las 5 ó 5 ½ cuando llegaba el “Rata”, nombre que recibía el tren que transportaba a los trabajadores que iniciaban o terminaban del turno de trabajo. El tren provenía de Barcena de Pie de Concha, parando en todas las estaciones del Valle. Tampoco podemos olvidarnos de las “líneas” que trasladaban a los obreros que venían del Municipio de Los Corrales de Buelna y San Felices. Los obreros pasaban a comprar el pan y las bebidas necesarios para recuperar las fuerzas a mediana jornada. 

Lógicamente el bar tenía todo tipo de bebidas propias de la época, pero sin lugar a dudas tenía un gran renombre en la zona por las barricas de la Nava, la mistela, el moscatel y el vermut, todas ellas habían desarrollado una solera de extraordinaria, difícil de superar y que se mantuvo hasta el cierre del bar. 

El cobro del gasto se llevaba a cabo en una pequeña cabina, situada entre el bar y la zona de ultramarinos, en la que una cajera cobraba lo consumido. Es curioso, pero parce ser que durante un tiempo esta cabina pasó a ser el lugar donde se cogían puntos a las medias, labor esta que realizaba Puri. (Ahora puede parecer una tontería, pero en aquellos años era habitual que algunas mujeres se especializaran en “recoger puntos a las medias”. Era una fuente de ingresos. Y esta actividad no solo era visible en los pueblos, también en las ciudades. En la mitad de los años 70 del siglo XX, me era frecuente en oír a mis compañeras de Facultad de Salamanca hacer referencias a que tenían que llevar las medias a arreglar. Existían talleres con tres o cuatro personas, mujeres, trabajando. Había que ahorrar). 

El ultramarino
Al entrar en el establecimiento y se giraba hacia la derecha atravesando la zona de la cajera nos encontrábamos con la zona de ultramarino. Una zona donde se podría encontrar todo aquello que se necesitaba. Es cierto que en toda la zona de la Avda. José María Quijano había una variedad de comercios importantes, pero ninguno tenía la capacidad de satisfacer la demanda de los compradores. Decimos últramarinos, y por tanto se podrían comprar todo aquello relacionado con la alimentación. Eran muchos los abastecedores como Charcuteros Timoteo, Cooperativa Sam, Harinas La Saldañesa, Caramelos La Raquel, SPAR, Alcosant, etc. Era habitual la venta de café El Dromedario tostado y molido, y productos del Horno de San José. Eran también muy reconocidos los cacahuetes recién tostados. 
Se vendían pastas y hojaldres procedentes de la confitería Ansorena, más conocido por Lipe “El confitero”. Más adelante se traían de una pastelería de Puente San Miguel, principalmente en las fiestas principales. 
Es decir, se vendía lo que suele haber en una tienda de estas características, pero también en cierto, que en esta zona de la Casa Pilatti, se vendían elementos de ferretería y mercería. 
En definitiva, satisfacía muchas necesidades y eso era fundamental, pues en muchas ocasiones los obreros encargaban la compra para la salida del trabajo, e incluso muchas personas de los pueblos de los valles limítrofes utilizaban el tren para acercarse a comprar en la zona. 
La Panadería 
La panadería era una de las parte más importante del negocio familiar, aunque aquí la mayor parte del trabajo, no se llevaba cabo por la familia, sino que se dejaba en manos de una serie de empleados o trabajadores. Estos se encuadraban en la producción del pan y en la distribución del pan por los distintos pueblos del valle. 
Entre los productores, el que más importancia fue adquiriendo fue D. Salvador Fernández Quevedo, “maestro de la pala”, cuya función era la amasar y cocer el pan. Sus conocimientos y su prestigio fueron creciendo, hasta el punto de que en el año de 1971 fue reconocido su trabajo con el título de “Productor modelo”. Este reconocimiento aparece en la prensa provincial. Junto a él trabajaban otras personas como Manolo y Cayo, aunque no he sido capaz de profundizar más en esta dirección. En esta misma sección con el tiempo comenzó a trabajar el hijo de D. Salvador, del mismo nombre, que al principio se ayudaba de cajas para llegar a las zonas de trabajo. 
El inicio de la producción del pan se comenzaba hacia la 1 de la mañana, poniendo en funcionamiento los dos hornos y del resto de maquinaria de última generación, para llevar a cabo la elaboración del pan. No podemos olvidar que el primer turno del trabajo en la fábrica se iniciaba a las 6 de la mañana, cuando sonaba el “pito” (es agradable recordar que en nuestra infancia y juventud la vida del pueblo estaba guiada por los toques de campana de la iglesia marcando las horas y por “el pito” de la fábrica que indicaban las horas de entrada y salida de distintos turnos de trabajo. Lo curioso es que entre las horas marcadas en el reloj de la Iglesia y el “pito” de la fábrica había una diferencia de 5 minutos). Aproximadamente hacía las 5:30 entraba en la estación de Los Corrales el “Rata”, tren ferroviario de gran recuerdo para aquellos obreros que tuvieron que utilizarlo para llegar a la fábricas provenientes de los pueblos del Valle de Iguña. Al mismo tiempo llegaban las “líneas” que provenían de Cieza y de los distintos pueblos del Municipio, sin olvidarnos de los que se desplazaban en bicicleta o andando. No debemos olvidar que entraban en la fábrica a las 6 de la mañana. Previamente, gran parte de estos obreros pasaban por Casa Pilatti para coger el pan y el vino necesario para el bocadillo de la hora del descanso, a mitad de jornada. Puede parecernos extraño que introdujeran vinos en la fábrica, ahora sería impensable, pero en aquella época era habitual, ¿quién no se acuerda ver a los obreros con su botella anís llena de vino en la parte de atrás del buzo? Esa botella parece que estaba asociada al buzo, a la boina y la bicicleta de los obreros. Es cierto que la venta de pan en el establecimiento era muy importante, en aquellos momentos eran muchas las personas que trabajaban en la fábrica, y que también muchos vecinos se acercaban a él a comprarlo, pero también es cierto que las panaderías de la época trataban de llegar a todas las zonas del Valle. Esto se traducía que las panaderías, y no podía ser menos Casa Pilatti, tenían una serie de personas cuya función era repartir el pan. En el caso de Casa Pilatti en una primera etapa, se utilizaron carros tirados por caballos o mulas con las que trasladaban por los pueblos para surtir a los vecinos de los mismos. Pero el reparto era lento, había que agilizarlo y esto se tradujo en la compra de furgonetas que permitían llevar la misma cantidad de pan y al mismo tiempo reducía el tiempo de reparto. Los Pilatti compraron, parece ser cuatro furgonetas, pues cuatro eran las personas que se encargaban del reparto del pan por el Valle, Panín, Lipe, Pedro y Tinin. 
Llama también la atención que la forma de pago era diferente. Ahora nos acercamos a los supermercados o panaderías y automáticamente procedemos a pagar el pan o cualquier otro producto comprado. En aquella época, había vecinos que pagaban directamente el pan, pero también era normal que se pospusiera el pago para final de mes. Esto se solucionaba de manera diferente. Para los que pagaban el pan diariamente, el repartidor llevaba una caja en la que introducía el dinero que le iban pagando a lo largo de su trayecto, cuando terminaba la jornada y se llegaba a la panadería se entregaba el dinero a D. Juan, que llevaba el control. Otros compradores tenían la costumbre de pagar a final de mes que era cuando los obreros cobraban en la fábrica. Para ello los repartidores tenían una libreta en la que apuntaba el día, la persona y cantidad de pan que se le había vendido. El comprador tenía también otra “cartilla”. Al final del mes, era habitual que los vecinos que preferían pagar al final del mes pasaran por las oficinas de Casa Pilatti para hacer el pago del pan consumido, lógicamente se contrastaban las dos cartillas. No había problemas y había confianza, pero era necesario para cuadrar las cuentas. 
Puede parecernos extraño este sistema de pago, pero en el año 1987, cuando regrese al pueblo, todavía recuerdo al bueno de Panín, vecino y amigo de toda la vida, llevaba el pan todos los días a casa, y dependiendo del trabajo te cobraba al momento y o te decía “ya me lo pagarás otro día” ¿Nos imaginamos ir hoy día este sistema de venta y cobro? Ahora es imposible, en aquellos momentos todos nos conocíamos. Cosas de la vida. 
El establecimiento durante mucho tiempo mantuvo su progresión y su papel en la actividad económica de la zona, pero el tiempo pasa y las circunstancias cambian. En la primavera de 1974 se produce la jubilación de los mayores. Se intentó mantener el negocio, pero los herederos tenían otras expectativas. Pura la enseñanza, Jesús su trabajo en distintos oficios y sus aficiones musicales, llegando a ser presidente del Coro A Capella de Santander, y Yeyo recorriendo el país con su aficiones músicales y su actividad como profesor de música. Por otro lado, algunos residen fuera del pueblo. Todo ello hace que casi 50 años de “historia” del pueblo desaparece, quedando solamente un enorme y maravilloso edificio y los recuerdos de todos los que trabajaron allí y utilizaron sus servicios. 
Solo se mantiene la panadería bajo la dirección del Salva, que junto a su mujer “Bea”, compraron el negocio de la panadería a Pilatti. Los que en aquellos momentos los que estaban de repartidores eran Tinín Buenaga que lo hacía en la zona de Los Llares, Valle de Iguña y Silió; D. Felipe Pardo, “Lipe” el municipio de San Felices de Buelna; D. Pedro Ugarte, distribuía por todos los barrios de Los Corrales; “Panín” se centraba en los pueblos de Ayuntamiento de Los Corrales y el barrio de “Los Millonarios”, lógico, él había vivido allí toda su infancia y juventud, era muy conocido y querido, por tanto, venta segura. En aquellos momentos el control de la producción de pan recaía en manos del padre de Salva, Salvador, Cayo, Juan, Poli y Mingo. Dª Beatriz, “Bea”, la esposa de Salva, era quien llevaba las cosas de la administración. En todo caso, fue una situación transitoria hasta que se trasladaron hacia la Calle Santo Domingo de Gúzman, a la nueva panadería con los mismos obreros que ya habían tenido en el edificio de Pilatti 
Pero esto es otra “historia”, la Casa Pilatti, como muchos la conocimos, en el año 1974 dio por cerrado su papel comercial y de reunión de los vecinos.