25 julio 2013

AUDITORÍA A VALDECILLA

Mi esposa y yo hemos estado haciendo turnos de 24 horas cuidando a mi padre durante su estancia por un mes, en la 5ª planta de Valdecilla. Durante ese espacio de tiempo hemos vivido el Valdecilla interior día a día, que nos ha permitido hacer una auditoría, creo que bastante fiable, del mismo.
Si bien son los médicos los que establecen las pautas diarias a seguir con cada enfermo, la inicial y diaria visita, que dicta esa pauta, tiene que tener la duración suficiente para que esta no sólo redunde en beneficio del mismo, sino que a la vez les permita a ellos el continuar con sus restantes, importantes y vitales labores hospitalarias, entre las que están el atender las consultas y/o acudir a quirófanos.
Es entonces cuando entra en juego la precisa, eficaz, y ardua labor de las enfermeras y enfermeros (que aún estando estos en minoría, saben aceptar el que, cuando nos dirijamos al colectivo lo hagamos en femenino, sin exigir el que constantemente se diga enfermeras y enfermeros, porque tienen la madurez suficiente para aceptar que se utilice el plural que afecta a la mayoría femenina, sabiendo que también están incluidos ellos).
En ellas la posibilidad de error no forma parte de su intenso trabajo, además de que su profesionalidad queda fuera de toda duda ya que en Valdecilla, y a ese nivel, no tienen cabida los mediocres, siendo a la vez el vínculo de unión entre los médicos y los enfermos.
Es aquí donde aparecen sus múltiples virtudes no tangibles ya que cada paciente es un mundo que además suele ir acompañado con un familiar, que hace que las relaciones entre estos estamentos tengan que ser asimiladas en tal grado, que haga fructífera la convivencia de todos, en beneficio del enfermo, debiendo contentar también con una inagotable paciencia al, a veces inoportuno o impaciente, familiar.
He podido comprobar que son agradables y educadas huyendo de, un excesivo y creo que a la larga perjudicial, exceso de familiaridad.
Existe entre ellas una equilibrada mezcla de experiencia actualizada a los nuevos tiempos y tecnologías, con una impresionante juventud altamente cualificada, no exenta de simpatía, en su justa medida, y belleza, esta a raudales, que redunda en una perfecta armonía profesional, no exenta de una vocación de servicio a los demás.
Otra de sus virtudes es la prudencia ya que aunque a veces se nos pase desapercibida, anulada por su impresionante labor profesional, no debemos olvidar que subyace también una relación laboral, que nunca trasladan a los demás, dejándola para su fuero interno, dando prioridad al enfermo y su entorno, dejando en un segundo o tercer lugar sus preocupaciones en este apartado.
Detectamos también un gran compañerismo no desacreditando ni criticando nunca la labor de otra compañera en el ejercicio de alguna de sus funciones, dando constantes muestras de un perfecto funcionamiento dentro de un equipo sin la más mínima fisura.
Hemos tenido también la inmensa suerte de compartir habitación inicilmente con Santiago y su esposa Sari, que cuidaba con esmero del mismo, y posteriormente con Victoriano y su hija Amparo que, al igual que Sari, estaba siempre pendiente de su padre, con los que la que en otros casos la posible difícil convivencia, aquí se convirtió en fácil complicidad hospitalaria.
Encaja aquí perfectamente el símil de la colmena, donde el reinado es ejercido por los médicos, siendo las enfermeras y auxiliares las laboriosas obreras que liban el néctar que alimenta a los enfermos.
Como en toda colmena hay también zánganos, que en este caso son determinadas personas que habitualmente opinan de todo, a pesar de no tener ni idea de nada, logran que lo eficiente y barato se torne en caro e inútil y que han conseguido que estén empantanadas la obras del Nuevo Valdecilla. Para colmo de todo, estos nefastos personajes no contentos todavía con su desdichada actuación han bajado los salarios de quienes hacen correctamente su trabajo, prestando un servicio impagable a la sociedad.
Por último, una vez terminada la auditoría, queremos agradecer al personal médico, a las enfermeras, personal auxiliar, de limpieza y compañeros de habitación el comportamiento y la actitud que han tenido hacia nosotros.
A. José Salas (Santander)

En el día de hoy, en la sección de Cartas al Director, del Diario Montañés, debido a lógicos problemas de espacio, se publica un resumen de esta auditoría.

1 comentario:

Herederos del Marqués de Valdecilla dijo...

De bien nacidos es ser agradecidos. Estamos en total sintonía contigo amigo y sabemos de qué hablamos, por haber "hecho muchas guardias" en Valdecilla cuidando a la familia.

Todo nuestro agradecimiento y reconocimiento para todo el personal, desde el Director hasta el más humilde empleado de este Grandioso Hospital ( solamente menos grandioso cuando políticos de la talla de un tal Jaime Blanco, mamandurrieaban por Valdecilla )