Decimos que los niños han perdido lectura y rendimiento porque abusan de las pantallas, pero los chinos también las usan y su rendimiento apenas ha caído. Es como en la enseñanza de la música: aquí tenemos una asignatura, pero la juventud sabe poco de música; en Singapur no hay esa asignatura (piensan que hay otras prioridades), pero la gente allí la valora, los niños se forman musicalmente en actividades extraescolares. O sea, que las consecuencias del ambiente no son automáticas; aquí siempre estamos echando la culpa a algo. Si la gente (familias, profesorado, autoridades) tienen el ímpetu de sacar adelante a la sociedad, y creen en el sistema escolar, y ven que hay un futuro para la juventud, y algo que demostrar al mundo, se consigue. En línea con esto, los países que seleccionan a los inmigrantes más competentes salen mejor parados en el informe; pero para eso hace falta tener un mundo laboral "de calidad", por emplear la expresión que aplicamos al turismo.
Adolfo Palacio para Cartas al Director de El Diario Montañés.

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