04 diciembre 2018

ODA A LA TIERRA











Sentado a la sombra del viejo roble
me pregunto sobre el sentido de la VIDA
¿Ser famoso? ¿Rico? ¿Poderoso?
… ¿A caso ser feliz?

Medito sobre el sentido de la VIDA
la respuesta se alza frente a mi.

Esta me rodea y me envuelve en un abrazo
de suave y verde frescor
en esta mañana soleada y cálida
en que la NATURALEZA se manifiesta
en toda su belleza y esplendor.

¡No oses desvelar sus misterios!
¡No intentes descubrir el origen
de todo lo creado!
¡Detente pobre mortal
henchido de fatua vanidad!

Despójate de tu insana arrogancia.
Mécete en este SOL maravilloso
que llena tu cuerpo de calor,
de VIDA.

Respira profundamente este aire perfumado
esta mezcla de aromas silvestres
hasta que sientas en tus pulmones
una explosión de dicha,
de alegría de vivir.

Bebe del manantial cercano aún potable
en el improvisado cuenco de tus manos.
Siente el agua escurrirse entre tus dedos
refrescando tu paladar reseco
hasta saciar tu sed.

Deleita tu cansada vista ante la mágica
e intensa belleza de luz y color
que se alza frente a ti.

Entonces … llaman mi atención
las abundantes formaciones
de verdes helechos poblando
la cercana pradera
y me parece verte caminar entre ellos
con tu serena belleza de diosa desnuda.

El aire me trae el aroma de tu piel
el embrujo de tu cuerpo encantador.
El sol se refleja en tus ojos
y en su luz veo el brillo del amor.

¡AMOR! ¡Cuánto añoro tu presencia!

Medito en lo que pudo ser y no fue.
Una duda enturbia mi cerebro
mientras el SOL se esconde tras la cima
del viejo monte que se alza frente a mí.

El ocaso del día anuncia su presencia
siento la tierra más cerca aún si cabe.

Empieza a refrescar.
Las sombras de la noche se adueñan
de todo el universo.
Solo las estrellas
brillan en lo más alto del cielo.

Tan solo deseo que el final de este viaje.
De este breve tránsito por la eternidad
TÚ amada TIERRA me acojas en tu seno
mis restos se disuelvan
en lo más profundo de tus entrañas
absorbiendo la última huella
de mi existencia.

Y mi recuerdo fertilice en una flor
o quizás un roble … o un escajo
o mejor aún … uno de esos helechos
desde el cual veré de nuevo el lugar
en el cual en un tiempo pasado
fuimos felices.

José Luís Solar Peña (Publicado en la Semana del Libro del año 2003)

1 comentario:

jose dijo...

Gracias por publicarlo, Jose.