18 febrero 2010

OTRO PUNTO DE VISTA SOBRE LA INMIGRACIÓN

PASEANDO POR EL MUNDO
El emigrante es un ser que ha de abandonarlo todo e irse a un 'paraíso' para ganarse el diario condumio, que no tiene en su lar, y enviar unos durillos que ayuden a su familia a soportar la penuria diaria.
También hubo migraciones dentro de España; de las regiones pobres hacia las más ricas (País Vasco y Cataluña).
A pesar de eso, ahora que somos ricos, alegamos todo lo que sea para cerrar el paso a los que se acercan a nuestro 'paraíso'. Hablan de efecto llamada y, sí, lo hay.
Lo peor que puede encontrar un emigrante al llegar a su destino es una manada de políticos en celo, o sea en campaña electoral.
Lo cierto es que nos hemos convertido en nuevos Epulones y no les dejamos ni las migajas a los pobres Lázaros. Por si seguimos empecinados en poner puertas al campo, convendría comprender que la emigración no se va a detener por muchas trabas que se le pongan mientras no terminemos con el 'efecto llamada' o sea su pobreza y nuestra riqueza.
Si de verdad queremos terminar con la inmigración, lo que hay que hacer es que los sureños tengan un modus vivendi que les disuada de emprender el camino. Acciones para erradicar la pobreza del mundo. Ya, pero ¿eso interesa? [+ información]

2 comentarios:

Cántabro disidente dijo...

La inmigración interesa tanto como la esclavitud en el siglo XIX es el mismo movimiento económico. Abaratar los gastos. Y los perjudicados son los trabajadores españoles ya que con cerca de 5.000.000 de parados creo que se debe pensar primero en los españoles, como en nuestra casa pensamos primero en nuestra familia que en los extraños.

De todas formas el inmigrante no viene a ayudar al país de acogida, viene movido por un motivo económico por obtener una ganancia, de forma egoísta incluso para su propio país de origen que pierde fuerza laboral. El inmigrante asume un riesgo al embarcarse en esta aventura y debe asumir que las cosas no han ido bien y es el momento de volver a casa ya que en España no cabemos todos.

Un cántabro solidario. dijo...

Que pena, parece ser que Donald Trump tiene un seguidor cántabro.