08 abril 2013

UN SEXAGENARIO CORRALIEGO EN LA MEDIA MARATÓN INTERNACIONAL DE MADRID

 
 
Aprovechando que mi hijo Alberto (con quien aparezco en la foto con la medalla conmemorativa) reside temporalmente en Madrid y al que periódicamente hacemos visitas, Laura y yo hicimos coincidir una de ellas con la Media Maratón de Madrid y así aprovechaba para participar en la misma tratando de bajar de las 2 horas que hice en la de Santander.
El ser uno de los 20.000 participantes ya casi era suficiente atractivo para participar y ver las sensaciones, algunas simpáticas, que se derivaban de esta situación, aunque nunca compensarán el no poder disfrutar de los maravillosos paisajes que van desde el Paseo de Pereda, Castelar o el Sardinero de la prueba de Santander.
La primera de ellas es que, debido a la masiva participación, desde que se dio comienza a la prueba para todos los participantes, hasta que pasé yo por la línea de salida, pasaron 12 minutos y 2 segundos, vamos que si me descuido en tomar la salida, ya llega el primero a meta.
Hubo más anécdotas, ya que al poco de comenzar la prueba oía unos gritos que me hicieron pensar que se trataba de algún grupo de “Indignados” que se había apuntado a la carrera y utilizaba ésta, para algún tipo de reivindicación. Aceleré el paso para ponerme a su altura y salí de dudas. No se trataba de lo que me imaginaba, sino que era un grupo de paracaidistas del Ejército, que participaban en grupo, más concretamente en formación de 3 ó 4 y para animar la marcha cantaban canciones de tipo “Margarita se llama mi amor” y otras de exaltación de tipo patriótico o de valores como el compañerismo, el honor, etc….
Al correr por la calles de Madrid, en una de las avenidas, para separar el carril de uso exclusivo de taxis y autobuses y evitar que los automovilistas lo invadan, han puesto unas pequeñas barreras de plástico endurecido. Uno de estos soldados que iba en cola del pelotón no se percató de ello, tropezó y cayó al suelo. El cachondeo que se monto por parte de los compañeros fue inmenso y los gritos de tonto … tonto…. tonto …., atronaron la calzada durante unos instantes.
Los adelanté y proseguí mi marcha.
Sobre el Km. 10 me topé con otra formación de similares características, esta formada por componentes del Ejército del Aire, que como iban más kilómetros recorridos cantaban menos que los otros. También los adelanté, al mismo tiempo que pensaba que mal deben estar nuestros militares cuando los adelantaba yo, con casi 63 años. Cabe en su descarga que como ambos grupos, además de correr en formación, estaban relacionados con el aire, posiblemente están más preparados para volar que para correr. Supuse que posiblemente habría otros grupos de Infantería o Caballería, que irían tan por delante de mí, a los que me sería imposible dar alcance.
Sobre el Km. 12 me hizo ilusión ver correr en familia, ya que iban el padre, la madre y el hijo, que debía tener unos 11-12 años, al que iban arropando los progenitores, a la vez que le daban consejos, y a los que vi marchar muy bien, aunque también los adelanté.
En estas carreras hay un grupo de voluntarios que corren con un inmenso globo, a modo de boya, que te indican el tiempo aproximado que tardas si sigues su ritmo. Además de la distancia recorrida que te van indicando, en este caso cada 3 Km., estas boyas saben el tiempo que deben llevar por cada paso, con lo que es bastante fiable la referencia que te facilitan. Mi alegría fue enorme al adelantar a los que marcaban 2 horas, siendo esta la principal ilusión que me había llevado hasta allí.
Quiero resaltar que mi participación no se debe a una irresponsabilidad por mi parte ya que me encuentro perfectamente entrenado, hasta el extremo que una vez acabadas este tipo de pruebas, no tengo las molestas agujetas. Al día siguiente estoy ligeramente cansando, pero puedo hacer una vida normal. Dosifico bien las carreras, yendo de menos a más, ya que tardo menos en hacer la segunda parte que la primera. Suelo correr a un ritmo que me permite ir desahogado tanto pulmonar como cardíacamente.
Todas estas cosas iba pensado mientras corría, además de ir contento porque había pasado lo peor, la meta estaba relativamente cerca e iba a hacer un tiempo excelente, bajando de 1 horas y 50 minutos, de forma holgada.
Pero la alegría se acabó a 4 Km. de meta, cuando un fatídico tirón muscular me impidió seguir corriendo. Este fatal contratiempo no es suficiente para desanimar a un corraliego, por lo que con más moral que el Alcoyano, mi hice los 4 kilómetros que me quedaban andando, más bien diría que a la pata coja, hasta llegar a la meta, donde ya estaban Laura y Alberto perfectamente informados de este contratiempo, ya que me permití el lujo de, en plena carrera, llamarles por teléfono cuando me sucedió el percance. Prueba de que mis cálculos no eran erróneos, es que a pesar de este contratiempo, llegué a meta en 2 horas 20´y 38, a los que una vez descontando los 12`02`` que tardé en tomar la salida, hace un tiempo real de 2 horas 8´ y 36´´
Fue duro y frustrante ver como en un momento echaba por tierra todo el esfuerzo y me iban adelantando todos los que había dejado atrás, pero un corraliego no se rinde ¡¡¡ lo seguiré intentando !!! y tendrás puntual información de ello.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

A ver José, tú, ¿corriste la m. maraton o hiciste el desfile de la victoria? porque sólo te faltó adelantar a los legionarios de la cabra. ¡Ah¡ los tenías a tiro cuando lo del tirón. Y encima llegas andando y haces tiempo. Es que eres un crac. Enhorabuena. Por cierto que lo último que me han dicho a mi(viendo el video de vuestra subida al Monte Corona) es :¡Mira otro loco como tú , nevando y en mangas cortas¡.
Y va a ser que en Corrales a unos los operaban de fimosis (por poner un ejemplo) y a otros nos quitaban el termostato.
Chaval , felicidades y a seguir.
Un abrazo.
Angel

José dijo...

Amigo Ángel:
Gracias por tu cariñoso comentario.
Al igual que tú, soporto bastante bien el frio, pero esto que, para el invierno es una ventaja, se convierte en penalidad con el calor, pero, como decís Laura y tú, los que tenemos el termostato averiado debemos cargar con nuestra peculiariar forma de sentir estas inclemencias climatológicas.

Abuelo dijo...

Jose Salas es un Campeón, y además un abuelete que hace maratones... con un par de cojones.
¡Aupa los abuelos deportistas y solidarios!

Anónimo dijo...

Grande José Salas muy grande.