30 julio 2015

EL MOLESTO CICLISTA URBANO

Hace tiempo que en las ciudades apareció la incómoda figura del ciclista, para compartir un espacio que antes era patrimonio exclusivo de los vehículos a motor y de los peatones. Lo grave del problema es que ninguno de ellos ha recibido de buen grado la intromisión en sus respectivos hábitats de este intruso, considerándolo como una ofensa a sus independencias urbanas.
Debe ser extremadamente duro para ambos reconocer que alguien, yendo por el carril bici respetando, la mayoría de las veces, las reglas de circulación cuando van por la calzada o, adaptando la velocidad de circulación a la densidad de los peatones, cuando circulan por la acera, hayan sido capaces de encontrar inteligentemente un medio de locomoción barato, intermedio al de ambos, que los permite una gran agilidad y versatilidad a la hora de circular por ciudad. Si a todo esto añadimos que los adeptos a este medio de transporte, además de hacer un sano ejercicio físico respetan el medio ambiente, la ofensa para los peatones y conductores alcanza, en muchos casos, la dimensión de agravio personal, al dejar en evidencia a ambos.
Todavía albergo la esperanza de ver reconciliadas estas tres formas de desplazamiento, ya que entiendo pueden ser perfectamente compatibles y alternativas, pudiendo ir andando en los desplazamientos cortos, utilizar la bicicleta en los intermedios y usar los servicios públicos o el coche en las largas distancias, dejando así a nuestros descendientes unas ciudades menos contaminadas y más cívicas.
A. José Salas, en Cartas al Director, del Diario Montañés.

7 comentarios:

Roberto dijo...

Amigo José, cuando tú eras jovencito ya existían bicicletas y seguro que las usabas pero jamás por las aceras. Nadie discute lo saludable del ejercicio de la bici ni tampoco nos parece mal que se desplacen con ella, lo que fastidia es ir por unas zonas donde caminamos con relajo unos y con algunas dificultades otros, personas mayores por ejemplo, y tener que adaptar intermitentes en los bolsillos traseros del pantalón para que al cambiar de dirección el cicloturista lo vea y no nos lleve por delante. El cicloturista va por las aceras para evitar riesgos con los coches, para evitar recorridos más largos por lo de las direcciones obligatorias e incluso existe otra especie de cicloturista que se dedica a alquilar las bicis del ayuntamiento para darse cómodos paseos por la ciudad, incluso en horas punta.¡Ah! también hay que sumar a los aficionados a patinar que también lo hacen en las aceras, patines, monopatines, etc. Y puestos a aportar sugerencias, planteo la posibilidad de impedir la circulación de coches en las zonas céntricas y que que sus carriles sean utilizados por cicloturistas y patinadores.
En esto como en otras cosas, lo que no está regulado....suele terminar de mala manera.
Un saludo

Anónimo dijo...

Amigo Roberto: No por "llevar las cosas al extremo" se tiene la razón. Y al respecto de no estar regulado debo decirte, que existe una reciente sentencia del Tribunal Supremo que aclara que si en una acera (que es un lugar reservado en exclusiva para los peatones), se señaliza y delimita un carril para la circulación de bicicletas, ésta deja de estar reservada en exclusiva a la circulación de peatones, y se convierte en una zona de uso compartido.
Pero si no está señalizado expresamente ese carril-bici, por la acera no pueden circular más que peatones.

Roberto dijo...

Amigo anónimo, por mi parte no trato de tener o no tener razón, sino de exponer mi punto de vista. Efectivamente, esa sentencia sólo hace definir lo que ya se denomina carril-bici y sobre el cual tienen preferencia los ciclistas y esto no hace más que abundar en lo que pienso, es decir, regulación y no habrá problemas. Por cierto, tanto en nuestro país como en Holanda por ejemplo, a los usuarios del citado carril les sabe muy mal que lo invadamos los peatones. Y para terminar, el débil siempre será el peatón y pienso que es al que hay que proteger, sobre todo si tenemos ya una cierta edad. Por cierto, el "buenismo" no suele dar buenos resultados, dado que en la sociedad en que vivimos proliferan los "listos" que siempre están atentos a conseguir ventajas adicionales basándose en la tolerancia de los demás.
Por cierto, la sentencia es perfecta, si no hay señalización, no pueden circular bicis por las aceras.

José dijo...

Amigo Roberto:
Entiendo tus sensatos razonamientos y reconozco que de jovencito he tenido bicicleta y circulaba por la carretera pero, como bien sabes, entones los que no circulaban eran coches.
El problema radica en que los dirigentes no se mojan y aunque son conscientes de que las bicicletas no pueden circular por la aceras, hacen la vista gorda. Entiendo un poco esa pasividad basada en que no tienen fuerza moral para obligar a un ciclista que circula pacíficamente por la acera a mandarlo a ir por la calzada, con el tráfico que hay en cualquier ciudad. La solución sería habilitar un carril del tipo del que existen en las grandes ciudades destinados a los taxis y autobuses, que preservase un poco al indefenso ciclista del grave y real peligro que encierra el circular entre coches, autobuses, motos y demás vehículos.
Tampoco entiendo el excesivo e injustificado miedo que tienen los peatones a los ciclistas, cuando puedo aseverar que nunca ningún ciclista ha atropellado a ningún peatón, porque si así hubiese sido, este habría sido linchado por la ciudadanía en el mismo lugar de los hechos y la noticia habría abierto todos los telediarios. Además, casi seguro que ese peatón que tuvo un sobresalto porque vio a un ciclista acercarse a él, seguro que unos metros más adelante no tiene miedo en cruzar la calzada por un sitio indebido, saltándose un semáforo, que le puede ocasionar más inconvenientes que un simple “susto” de un ciclista.
Esta animadversión ciudadana se ha extendido también al campo, donde un ciclista ha muerto por un cable que habían colocado para evitar que no solamente no circulen por la ciudad, sino que tampoco lo hagan por el campo. Posteriormente otro ciclista ha detectado otro cable que, gracias a Dios, no causó ninguna desgracia.
Todo parece indicar que el ciclista es el enemigo a perseguir, saliendo airoso de este enfrentamiento entre ambos, el mayor depredador de la jungla urbana, que no es otro que el coche, del que nadie dice nada, porque tenemos asumido que puede campar a sus anchas.

Anónimo dijo...

Amigo José:

Apuntas una idea con la que estoy muy de acuerdo, un carrilito dentro de la calzada para bicis y otros... pues arreglaría el problema de los viandantes, aunque la relación ciclista automóvil seguiría siendo dudosa. Por otra parte, parece ser que tenemos diferentes sensibilidades, pues las aceras por las que yo circulo, en el 80% no superan los dos metros de anchura, por ellas circulan personas mayores, mamás con niños de la mano, señoras con carros de la compra e incluso, muchos carritos de mellizos que por lo que se ve abundan en nuestros tiempos e incluso señores y señoras (como se dice ahora) con ayudas para no caerse. Si a eso sumamos que va in crescendo la moda de los patines, evidentemente por las aceras y a velocidades inconvenientes en muchos casos, pues me entran ganas de irme al pueblo.
Probablemente los ciclistas de Santander sois más educados que los de Valladolid, pero a mí me ha ocurrido que al girar hacia la izquierda un ciclista que venía detrás de mí me llevó por delante y en cuanto a lo de los semáforos, es bastante frecuente ver a ciclistas cruzar pasos de peatones en rojo para los peatones y alternar a su antojo sin criterio definido el uso de calzada, aceras y otros viales según le va viniendo en gana. ¿No has visto nunca a ningún ciclista circular por una acera en sentido contrario al que llevan la mayoría de los peatones? Sería un buen tema para Leo Harlem.
En fin, creo que se trata de un tema en el que a mí particularmente me parece difícil llegar a un acuerdo, pues ocurre lo mismo entre agricultores y cazadores, ganaderos y plantaciones para celulosas, etc, etc.
Y en cuanto a lo de los montes, seguro que no tardando habrá que poner límites también para evitar que lo poco que ya queda de naturaleza en su "natural" estado, no sea echado a perder por vehículos de dos y cuatro ruedas que parecen convertir en amantes de la naturaleza a mucha gente que jamás hicieron el más mínimo esfuerzo por conocerla.
Por cierto, cafres los hay en todos los ámbitos, incuso en el monte, pero lo del otro día en nuestra tierra, no parece en principio ningún atentado pues según decía la prensa, se trataba de un pastor eléctrico quizás no bien ubicado, lo que me lleva a pensar que quizás la velocidad del finado fuera algo excesiva y a lo peor hasta desconocía el paraje por el que andaba circulando.
Bueno amigo José, un saludo y hasta otra disparidad de criterios que se pueda mantener sólo en términos literarios.

Anónimo dijo...

Creo "TOTALMENTE DESAFORTUNADO" el comentario sobre la muerte de un ciclista por un pastor eléctrico, especulando únicamente sobre suposiciones e indicando que:
"un pastor eléctrico quizás no bien ubicado, lo que me lleva a pensar que quizás la velocidad del finado fuera algo excesiva y a lo peor hasta desconocía el paraje por el que andaba circulando".

TODA LA GRAN CANTIDAD DEL RESTO DE COMENTARIOS QUE HE LEIDO SOBRE EL ACCIDENTE OPINAN JUSTAMENTE LO CONTRARIO (LA GRAVEDAD DE LA ACCIÓN DE COLOCAR EL ALAMBRE DEL PASTOR EN LA RUTA Y ADEMÁS SIN UNA ADECUADA SEÑALIZACIÓN)

Ahora va resultar que la víctima se convierte en culpable.

Minusválido ingenuo dijo...

Las sillas eléctricas de los munusválidos que tienen más volumetría y alcanzan más velocidad que las bicicletas ¿también las van a prohibir circular por las aceras?