01 julio 2017

UN SEXAGENARIO CORRALIEGO EN LA CARRERA SOLIDARIA DE MANOS UNIDAS

La mañana de hoy, ha estado un poco nublada, pero se ha presentado buena para la práctica deportiva. Sin embargo, en la carrera solidaria en la que he participado, la asistencia no fue todo lo numerosa que hubiésemos deseado, aunque me consta que muchos se inscribieron por contribuir con la causa, pero se echaron atrás a la hora de participar. Como nota positiva, la afluencia en familia, padres y niños de corta edad, que pusieron la nota simpática cuando participaron, algunos de ellos con muy buenas maneras.
Antes de empezar, en el calentamiento, como reina un buen ambiente, vi dos niñas calentando, con quién yo pensaba que era su padre y me tomé la libertad de gastarlos una broma, a sabiendas de que además no iban a competir conmigo, por ser de categorías inferiores. Como tenían dorsales con un número más elevado que el mío, les dije: ¿Ya sabéis lo de los dorsales? Ellos me contestaron que no, así que los comenté que era obligatorio entrar en la meta por el número de dorsal, así que no se las ocurriera adelantarme, porque yo tenía que entrar antes que ellos. Como me vieron mayor, las niñas se lo creyeron, teniendo que ser el padre el que las sacó de la duda, señalando que se trataba de una broma. Al mismo tiempo, el progenitor me hizo a mí objeto de otra broma sobre el número de dorsal que yo tenía y la posibilidad de que me pasase algo durante la carrera.
Comenzó la prueba, que era de 5000 metros, y me encontré bien. Me situé junto a un corredor, que luego supe que era 5 años menor que yo, y seguí su ritmo. Un poco más adelante vi que flaqueaba algo y decidí adelantarlo e ir a por el anterior clasificado, al que poco a poco iba reduciendo distancia. A falta de unos 500 metros conseguí alcanzarle, con gran alegría por mi parte. Una vez alcanzado tracé la táctica para pasarlo entes de llegar a meta, ya que me sentía con fuerzas para hacerlo. Se trataba de colocarme tras de él y adelantarlo en la recta final.
Estos pensamientos llevaba yo en mente, cuando no vi una de las lamparillas para la iluminación nocturna, que tienen en el suelo con forma tortuga, tropezando con ella y cayendo de bruces. Si piensas que me retiré estás equivocado, ya que para que un corraliego abandone una competición tiene que mediar que le parta un rayo, por lo que un poco resentido de la mano y rodilla izquierdas, que fueron las que aguantaron el golpe, continué la carrera.
Todas mis esperanzas se desvanecieron ya que se me escapó el que había dado caza y me alcanzó el que había superado, aunque todavía tuve suerte y fuerzas para volver a adelantarlo sobre la línea de meta.
Cuando terminé, fui a saludar al que entró delante de mí, que permaneció ajeno a mi caída, porque le vi que paraba su cronómetro en la línea de llegada, más que nada por saber el tiempo que habría hecho si no hubiese mediado la incidencia reseñada. Me quedé sorprendido del excelente tiempo ya que su cronómetro marcaba 17:57.
Ahora toca esperar a la próxima carrera, en la que pienso participar, de la que también te informaré del desarrollo de la misma. Mientras tanto te propongo una adivinanza: aunque no soy supersticioso, ¿qué número de dorsal tenía yo en la carrera de hoy?

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Deduzco que el 13

Pey Campu dijo...

Bravo Jose, siempre en forma y colaborando,como Dios manda !!!