09 octubre 2010

EL ARTÍCULO DE HOY

AUTONOMÍAS
Creo que el mayor de los errores cometidos por Zapatero durante su presidencia ha sido no disolver la costosísima tramoya autonómica, principal causante, en mi modesta opinión, del tremendo déficit que arrastran nuestros múltiples e hipotecados reinos de taifas.
¿Para qué sirven tales organismos, sino para multiplicar hasta la enésima potencia actuaciones o desmanes y colocar, digitalmente tantas veces, a personajes, que solo saben mamar de sus ubres y manejar a su antojo nuestros destinos? Si alguna vez se crearon, bien pueden desaparecer, como cualquier ser humano.
Hace pocas fechas, el decano del Ilustre Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos, al mostrar su opinión sobre ciertas voces discordantes contra el tema eólico, calificaba de minoría la 'coral' discrepante, olvidando que, para 'crear' la autonomía cántabra, sin ir más lejos, sólo se reunieron Ambrosio Calzada con cuatro amigos, sin ofrecer el más elemental referéndum a la silenciosa ciudadanía.
Pese a ello, se nos impuso el 'invento' y de manera unirregional, por cierto. Claro que, hace apenas cuatro telediarios, algún paisano se dio cuenta, por fin, de que el medio millón escaso de 'nativos' no tenía peso específico para decisiones de cierta entidad. Se hizo así, porque ¿quién podría pensar que cualquiera de los presidentes que tuvimos hubiera dirigido los destinos de Castilla-León. o se hubiera consolado únicamente con la Consejería de Pesca? Cortaron por lo sano y optaron por la vía más beneficiosa, para ellos: ser cabeza de ratón y no cola de león.
A estas alturas del disparate, mucho me cuesta creer que seamos descendientes de aquel indómito pueblo que, en fecha no tan lejana, plantó cara al mismísimo César, y que, para evitar ser degollado o crucificado por rebeldía, prefería envenenarse con las semillas del tejo. ¡Y es que aquí, en Cantabria, admitimos todo lo que nos echen!
Manuel Hervás Ezquerra en [Cartas al Director, del diario Montañés]

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