12 noviembre 2011

EL SECRETO DE ALGUNAS PROMESAS ELECTORALES

José Luis nos cuenta que dos políticos (españoles), uno joven y otro más mayor, fueron de visita electoral.
Fueron a un colegio de un barrio periférico, donde el director les dijo: tenemos muchos problemas, por favor, ayúdennos, la calefacción no va, el techo del comedor corre riesgo de derrumbe, los wáteres están medio rotos... y los políticos asienten y el mayor dice: desde luego sí que están ustedes mal, intentaremos arreglar estos problemas lo más pronto posible, intentaremos, pero no le prometo nada, ya sabe cómo están los presupuestos...
Acto seguido fueron a una cárcel... y el director les dijo: tenemos problemas, por favor ayúdennos, hay uno de los 18 jacuzzis que no funcionan, el agua sale caliente pero por la tarde no se llega a calentar demasiado y, sobre todo, lo más importante, la parabólica, se ve bien, pero últimamente se ven unas rayitas, y claro, la alta definición no la vemos como debe ser.
El político mayor dijo: no se preocupen, ningún problema, les aseguro que la semana que viene todo estará solucionado, déjenlo en mi mano.
Al salir, el político joven le dijo al mayor: Hombre, hay algo que no entiendo, no les promete nada a los del colegio, que están fatal, y en cambio a los de la cárcel les ha prometido que todos sus problemas se solucionarán pronto... por qué?
Y el político mayor le contesta...:
¿Tú vas a volver al colegio?

1 comentario:

Elvira dijo...

Es la primera vez que con una ironía muy fina se dice donde deberian de estar tal vez muchos de los políticos que ha habido y habrá. Asi que tal como están las cosas hoy en día mejor que el sitio en el que tal vez puedas llegar a estar se encuentre en las mejores condiciones posibles. En realidad es una sátira estupenda. Ahora nos prometen la luna, es el momento de demostrar y la mejor manera sería el voto en blanco, pero como eso no ocurrirá solo esperar que el próximo perro lleve un collar un poco mejor que el anterior. Porque yo personalmente si fuese ellos la mejor campaña sería no gastarse un euro en la susodicha campaña. Los milagros en la política no existen, así que seamos consecuentes votemos pero sin tragarnos los cuentos de hadas que nos están vendiendo.