16 febrero 2015

DÍA A DÍA DE UN CAMARERO EN ESPAÑA

Yo tengo un trabajo.
Mi deseo es relatar mi experiencia como trabajadora, un estatus envidiado por muchos dada la situación en la que vivimos hoy en día en la que tener una ocupación es harto difícil.
Tengo trabajo, una nómina, un estatus social de clase media, puedo pagar mi alquiler, mis caprichos, mi comida. Soy independiente. ¿Pero a costa de qué? A costa de verdadera miseria. Este es el relato de cómo una gran parte de la clase trabajadora se ha convertido en un nicho de personas vacías, apáticas por la falta de fuerzas, ganas y tiempo para pensar. Esta es la verdadera razón por la que nos hemos convertido en una sociedad borrega, en resumen: individuos alienados que componen una sociedad corrompida.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Surgen continuos inconvenientes derivados de la incorporación de la mujer a la vida laboral, que ellas pensaban que era cosa sencilla. Ahora tienen que aguantar a sus jefes lo que nunca habrían aguantado a sus maridos. En vez de reconocer el error y admitir que estaban mejor antes (que eran señoras de su casa) que ahora, lo único que se las ocurre, en su huida hacia delante, es echar la culpa al hombre y se quedan tan anchas. Nunca reconocerán que los problemas derivados de su errónea decisión son mayores que los que tenían antes.