19 noviembre 2010

PARA MEDITAR

REC
Estoy siguiendo de reojo la campaña electoral de las elecciones catalanas y reconozco que han logrado sorprenderme; no sé si para bien, para mal, o para reafirmarme en mi teoría de que la clase política ya no tiene nada que contar. Excepto, claro está, el dinero cuando les toca repartirlo, lo que antes era administrarlo o gestionarlo. Que vivimos en época de podredumbre generalizada ya lo sabíamos, no hay más que dejar un micrófono abierto más de la cuenta para que salgan a pasear las cucarachas y las ratas que habitan en nuestra moral. Y luego dicen que la publicidad no sirve para nada. Nos hemos preocupado de mantener las fachadas limpias y los trajes planchados, pero hemos descuidado muchas cosas importantes; la integridad, el valor de la palabra, la dignidad, el respeto... Defendemos el ámbito privado como si fuera un coto de caza donde uno pudiera disparar a todo bicho viviente. Ese es uno de los grandes problemas de nuestro tiempo podrido, que, hoy en día, para ver lo mejor que te puede dar una persona hay que estar grabándole con una cámara. Es donde uno da lo mejor de sí mismo, la imagen que quiere que quede para la posteridad. No importa lo que puedan pensar los que te conocen en privado, que, curiosamente, también tienen la capacidad de grabar en su memoria todo cuanto ocurre.
Vivimos condicionados por el botón de 'rec', que es el que marca el principio y el fin de nuestra mejor cara. Volviendo a las elecciones catalanas, es digno de análisis el lenguaje que se está utilizando para captar la atención del electorado, cada vez más distante. Oímos hablar, día tras día, de videojuegos, de orgasmos, de vídeos eróticos. Nos tratan como auténticos borregos adolescentes sin criterio ni opinión. Se ha sustituido el mensaje ideológico por la venta de un producto arropado por cuidadas estrategias comerciales. Mucho me temo que ya no hay campañas electorales, ahora son campañas publicitarias para que compremos un producto u otro. Porque, no nos engañemos, pagar, pagamos. Pasen buen día.

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