17 febrero 2014

LOS NOMBRES DE LAS CALLES

Adolfo Palacios González, es otro de los muchos corraliegos que sigue las evoluciones de nuestro querido valle desde la distancia, concretamente desde Santander, donde reside en la actualidad.
En la sección de Cartas al Director, da su opinión al tema de cambio de nombre de algunas calles:
Rehuir la polémica para poner nombres de calles me parece un poco ridículo a estas alturas, cuando en todas partes hay nombres políticos y no pasa nada. Sobre todo si se sustituyen por algo tan anodino como nombres de montes y ríos, como si estuviéramos en un cuento de niños, en un parque temático o en una égloga nacionalista. Es como poner la estatua de un guerrero cántabro, cual personaje de cómic, en la antigua plaza de las condesas. ¿Hasta tal punto no encontramos nada que apreciar en nuestra historia reciente? De todas formas, hay recursos onomásticos en Los Corrales: Ángel Estrada fue el primer alcalde de la democracia, Guillermo Álvarez fue un hombre prodigioso que promovió las artes y las técnicas, y la controversia que llevaba su nombre la supongo prescrita o trasnochada. Y tenemos a Doroteo López, a Bienvenido, “Ofo” Losas, Maruchi e instituciones que también merecerían una calle, como la escuela de aprendices, la coral o la rondalla. Valor y al toro.

1 comentario:

Anónimo dijo...

A mucha más distancia y sin ser corraliega de nacimiento pero si Cántabra, y conocedora de la historia de Los Corrales de Buelna, y opinando lo mismo que no merece la pena entrar en ningún tipo de cambios de opinión con la magnífica cabeza pensante que estrujandose la única neurona, y aprovechando esta época de bonanza económica, se ha dedicado a cambiar los nombres de las calles, por cierto nombres que tenían su historia y formaban parte de la cultura, cosa que la eminencia que ha cambiado los nombres debe desconocer por completo. Yo solo le ruego a ese dechado de sabiduría que ceje en su loable labor, porque cualquier día Los Corrales de Buelna pasarán a formar parte de la historia con cualquier otro nombre que a esa despejada mente se le pueda ocurrir en un momento de estreñimiento por ejemplo. Un saludo y deje descansar el cerebro, para su conocimiento la célula de la cultura no se recupera..... contando con haberla tenido alguna vez.