12 julio 2010

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«LA SANIDAD PÚBLICA NO SEGUIRÁ IGUAL Y LOS POLÍTICOS DEBEN DECÍRSELO A LOS CIUDADANOS»
«La Sanidad pública no puede seguir siendo igual: los políticos deben empezar a decírselo claramente a los ciudadanos». Francesc Moreu sabe de qué habla. Lleva tres décadas gestionando la salud en puestos de peso. Ahora asesora al consejero de Sanidad, Luis Truan. (Por ejemplo, el experto protagonizó recientemente una jornada sobre las inminentes reformas de la Atención Primaria regional). Moreu se declara firme defensor del sistema público, pero advierte: para poder mantenerlo, debe dedicarse a hacer «lo básico» y eliminar lo superfluo, revisar de arriba a abajo las carteras de servicios y externalizar la gestión. [+ información]

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Lo que tienen que hacer los políticos y los no políticos es trabajar para que la sanidad pública sea siendo universal y gratuita.

Es falso que no se pueda mantener así. Lo que hay que hacer es protegerla de intereses económicos privados y de especuladores como los de la comunidad de Madrid que están desmantelando la sanidad pública para entregarle los pedazos a las empresas de los amigos.

Guilty dijo...

¿Hay una intención encubierta de privatizar la sanidad publica? Desde luego, ningún partido político cometerá el error de afrontar tal decisión. En primer lugar por la impopularidad de esta medida y en segundo lugar, porque tal disposición requeriría el que automáticamente dejasen de cobrarnos en la nómina de todos los españoles, el impuesto que justifica su existencia, ya que sería una decisión personal y cada uno se tendría que buscar su sanidad particular.
Lo que si se puede hacer es dar un mal servicio, con lo cual, los ciudadanos más pudientes pueden permitirse el lujo de afrontar una sanidad privada, sin dejar de cotizar a la sanidad pública. Se consigue así solucionar los dos problemas al mismo tiempo ya que, en primer lugar, no se toma la decisión impopular de quitar la sanidad pública, y lo que es más interesante para el Estado, no disminuye la función recaudatoria ya que los ciudadanos prósperos cotizan dos veces, una obligatoriamente a la sanidad pública y otra voluntaria y gustosamente a la sanidad privada.