14 diciembre 2015

IRRELIGIÓN

Todos conocemos los efectos del fanatismo de determinadas religiones, algunas de las cuales tratan de imponer su doctrina a los demás hasta con la sinrazón de las armas.
Si la dictadura religiosa es reprobable, no es menos la que maliciosamente actúa paralelamente a la anterior pero en el sentido contrario, es decir, la que quiere obligarnos a la intransigente “irreligión laicista”, que en estos tiempos próximos a la Navidad se afana en evitar reconocer que en estas fechas se celebra el nacimiento de la persona más importante de la historia de la humanidad.
Esta moderna corriente practica la política del avestruz, tratando de ignorar la importancia que la religión cristiana ha tenido en todas las manifestaciones sociales, culturales, éticas y morales en la cultura europea siendo, les guste o no les guste a algunos, la base de la civilización occidental, habiendo tenido a lo largo de la historia infinidad de inteligencias preclaras en las ciencias, las letras y las artes, que han servido para el desarrollo y la evolución, con sus virtudes y defectos, de la sociedad actual de la que formamos parte.
A. José Salas, en Cartas al Director, del Diario Montañés

3 comentarios:

Uno con experiencia dijo...

Los hay que se pasan el día reclamando una parte interesada de la memoria histórica y no solamente se olvidan de la Gran Memoria Histórica, sino que esta no los interesa.

Anónimo dijo...

No hay que preocuparse,pues estas fiestas han dejado de ser religiosas, para la mayoría, hace mucho tiempo. Ahora la gente las relaciona con vacaciones y cachondeo. Todas las religiones han intentado imponer sus "creencias" incluso con las armas y también con las hogueras aunque eso haya sido en siglos anteriores. En definitiva, todos los imperios han tenido su ocaso, incluso los religiosos, así que no hay que preocuparse demasiado pues es ley de vida, o de atraso en muchas ocasiones. Por una parte no podemos juzgar con nuestros raseros a alguien que vive dos siglos atrasado ni tampoco a ignorantes que piensan que en olvidar nuestras raíces está la solución. O como dicen los filósofos "si no tiene solución, para qué te preocupas y si la tiene, para qué te preocupas" y por la otra parte, "tanto si existe como si no existe, la verdad es que le echamos mucho en falta".
Ah, por cierto, comerse mucho el coco genera tensión y mala uva.

Loly Cobo dijo...

Enhorabuena por tu artículo Jose Estupendo cómo siempre