22 febrero 2011

LA DULZURA GALLEGA

Mariano nos dice que había un pobre paisano de una aldea de Pontevedra estaba acostado en su cama, con una enfermedad terminal; le quedaban pocas horas de vida.
De repente huele el aroma de la comida que más le gustaba: unas empanadas caseras de carne, recién hechas
Para él no había nada mejor en el mundo que las empanadas de su mujer Carmiña.  
Haciendo un esfuerzo sobrehumano dirigiéndose al comedor, empieza a percibir el vapor que lleva el aroma a masa de carne y cebolla que desde la cocina emanaba. Llega hasta la mesa de madera donde se encontraban extendidas las suculentas empanadas doraditas, recién hechas y toma una, viendo que sus esfuerzos habían valido la pena, sería como su último deseo, cuando repentinamente... zás... siente un fuerte golpe de cucharón en la cabeza que merma sus facultades y casi lo hace caer presa de la debilidad de sus piernas.
Tratando de no desplomarse al suelo hace un giro por voltear la vista, alcanza a ver a su mujer con un cucharón de hierro en la mano, diciéndole:

Ni se te ocurra !!!. Que son pa'l velatorio....!!

1 comentario:

Elvira dijo...

Desde luego yo ya había oido comentar lo "dulces" que son las gallegas, así como a las cántabras se nos dice que somos muy "estiradas", aunque nadie niega cuanto más elegante y guapa es la mujer cántabra, y que me perdonen las gallegas ya que eso son utopias, en cada región hay de todo, y es la riqueza de España las diferencias entre regiones. Pero lo que nadie podrá negar es que las GALLEGAS SON PREVISORAS DE COJONES (y perdonen la palabra). Habrá que aprender de ellas.