10 enero 2013

TOLERAR LO INTOLERABLE

 
Roberto nos facilita esta carta aparecida en un periódico de gran tirada, como comentario a un escrito de Iñaki Gabilondo. Su autor es José Luis Sánchez Santos:
Esa otra gran subversión que ha transformado a la política en una mera salida profesional. Una opción profesional llena de ventajas pues ni siquiera requiere especial formación, la paga es buena y los complementos ...extraordinarios. Y así nos hemos "amanecido" con profesionales de la política, travestidos de servidores públicos pero con afanes puramente personales. Solo así se entiende el espectáculo de unos diputados manchegos recuperando por la derecha lo que su presidenta les niega por la izquierda, o esos consejeros autonómicos empeñados en derivar lo público a esas empresas en cuyos Consejos de administración acaban inevitablemente haraganeando, ..... o esos otros políticos, más ávidos e impacientes que sencillamente se dedican a robar, ante la delicadamente lenta y comprensiva respuesta, casi siempre, de la justicia. ¿Cómo podemos esperar que esta clase de individuos dediquen su tiempo a nuestros asuntos? ¿En base a qué cabía suponer que un "ocupador de puestos" como Rajoy aportara soluciones a los problemas colectivos? Hablaba usted hace días de graves errores y omisiones de las que ningún político se responsabiliza ni da cuentas; pero nosotros los hemos puesto ahí. Muchos sabían, y muchos más sospechaba que solo son en su mayoría ignorancia, propaganda y listas cerradas, recurso éste muy útil para blindar mediocridades, pero les volvimos a abrir de par en par las puertas de los gobiernos y de nuestras cuentas corrientes. ¿Qué demonios creíamos que iba a pasar? ... Pues lo que está pasando, ... nuestras vidas en manos de un gobierno autoproclamado racimo de fabulosos curriculos que un año después reconoce gestionar contra su voluntad, al dictado de entes indefinidas que ordenan nuestro destino a base de algoritmos, que reducen nuestra existencia a la de simples pulgones ordeñables hasta la esterilidad. Y todo esto ante una oposición que se debate entre el desconcierto, las fantasías identitarias y la ocupación de huecos.

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