25 julio 2012

EL ENEMIGO VIAL NÚMERO UNO

Me he convertido en el enemigo público vial número uno, sin yo pretenderlo. Mi delito consiste en hacer uso del servicio público de bicicletas, con la intención de ir desde Cuatro Caminos al Sardinero, tratando de utilizar mayoritariamente el carril bici (lugar por el que circulan peatones distraídos).
Como no hay carril en todo el trayecto, una vez cogida la bicicleta en el Mercado de Méjico, tengo la opción de acceder a la calle Vargas, con el consiguiente malestar de los automovilistas que se incomodan porque ralentizo su marcha, o la Alameda de Oviedo, y aquí me topo con la incomprensión de los peatones, que consideran las aceras y alamedas de su exclusiva propiedad.
En mi desplazamiento entre los peatones procuro adaptar la velocidad a la densidad de circulación de los mismos, estar atento a los imprevisibles niños, controlar a los despistados que van mandando mensajes con el móvil o utilizando los cascos para oír música, así como a los ancianos que, suelen tener problemas audiovisuales, pero esto no me hace escapar de las iras de los más agresivos. Estas circunstancias se agravan a medida que nos aproximamos al centro y a horas punta.
Me ha llegado la noticia de que se va a legislar que tendremos que utilizar casco y circular por la carretera y mucho me temo que, con un exclusivo afán recaudatorio, dentro de poco tendremos que utilizar chalecos reflectantes, pasar la ITV y hasta sacarnos un carnet de ciclista. Es más, acabo de ver que el abono anual para este servicio que yo tengo, se acaba de subir abusivamente de 10 a 24 € (así se favorece el transporte urbano ecológico, respetuoso con el medio ambiente), estando únicamente justificado este injusto incremento, si en el mismo estuviese incluido un seguro que cubriese los posibles accidentes que ocasionase o sufriese el ciclista.
Movido por mi triple faceta de peatón, ciclista y automovilista, veo más adecuado que se comparta espacio con los peatones, ya que por motivos de seguridad, siempre será menos grave el posible accidente ocasionado por un ciclista a un peatón, que el que le pueda ocasionar a este un vehículo a motor (sobre todo si es un camión o autobús), pero mucho me temo que sea el ciclista el que siga sufriendo la incomprensión de los peatones, los automovilistas y también de la Administración.
A. José Salas en Cartas al Director del Diario Montañés

6 comentarios:

monica dijo...

La verdad es que la subida del precio de las bicis es increible y como dices abusiva.... y estoy totalmente de acuerdo k las bicis en el caso se no haber carril especial para ellas deberian circular con los peatones, con las precauciones necesarias ni creo k hubiese mayor problema....

Anónimo dijo...

Al leer est página me viene a la mente el chiste aquel en que dos gitanos encontraron una casaca de guardia civil y decidieron probársela. Nada mas que terminar de ponérsela, el gitano que se la puso tuvo unas ganas irrefrenables de atizar unos palos al otro gitano.
Creo que en este caso ocurre lo mismo.

Por otra parte, como observador aficionado, creo que el 90% de los utilizadores de las bicis en la ciudad son gentes que las utilizan como recreo y no como medio de transporte, por lo que pienso que las aceras no son el sitio aecuado para divertirse sobre todo porque en ellas se encuentran ancianos, mamás con niños y demás personas que ya no estamos para sustos.

Corraliego dijo...

El Anónimo no se ha percatado que cada vez son más los que utilizan este medio para ir al trabajo. De todas formas el hecho de que algunos lo hagan como recreo no creo que sea suficiente para condenar a los ciclistas a los peligros de un peligroso tráfico, capaz de originar accidentes mortales, para evitar "sustos" a los peatones, según él mismo comenta.
Se aprecia la falta de solidaridad de los peatones que comenta el artículo.

Orza dijo...

Según la brillante deducción del "pensador" Anónimo, si solamente está justificado que circulen los que vayan a trabajar, ya que todos los demás están de recreo, ¿que hacemos con los peatones que tampoco vayan a trabajar?, ¿y a los vehículos los prohibimos circular porque también van de recreo?

Sócrates dijo...

Me quedo asombrado de la cantidad de comentarios que ha suscitado este artículo. Por supuesto que no quito importancia a los hechos narrados, faltaría más, lo que me asombra es que en este estupendo Blog aparecen cada día noticias y hechos de muchísima más gravedad e importancia, que el que nos ocupa, y la gente pasa olímpicamente sin hacer un mínimo comentario.
¡ Por favor, comentemos también lo importante !

Platon dijo...

Sr Sócrates, este notable filósofo se destacó por su amor a las libertades y entre estas están el que cada cual haga lo que se le ponga en el pito, siempre que no afecte legalmente a los demás...

Si te molestan los comentarios que aquí se realizan, por un hecho que a tí te parece una chorrada (pero que a otros les parece digno de su comentario,)eso infiere que eres una persona no digna de denominarte Sócrates, mejor te llamaríamos Cascarrabias o Tocacojones.

Nota: Las personas, a quienes ofendes, seguramente comentarán tanto los hechos que a ti te parecen chorradas como aquéllos que a tí, cerebro exclusivo, te lleven al orgasmo intelectual.

Cordialmente, Platón (Discípulo de Sócrates)