14 septiembre 2010

EL ARTÍCULO DE HOY

Los que aprovecharon la solidaria doctrina socialista para comer caliente, no conformes con traicionar sus principios, le buscan a todo el mundo un mal final. De momento, les están llamando 'ricos' no a los que ganan dinero para comprarse un yate o un chalé rodeado de guardianes, sino al que dispone de los suficiente para adquirir una chaqueta de sport y poder tomarse un 'dry martini' en algún lugar donde la gente no hable a gritos, con la finalidad de hacer partícipes de sus cuitas a los clientes más distantes. Vamos a ver: ¿a quiénes les están llamando ricos estos ávidos recaudadores?, ¿por qué no investigan los paraísos fiscales?, ¿por qué no les dicen 'manos arriba' a los que siguen robándonos a todos refugiando su dinero en lo que José Vidal-Beneyto llama 'lugares de inmundicia financiera'? Quizá la respuesta no sea tan enigmática: hay que sacarles el dinero a las personas decentes porque son más numerosas.
Sería extremadamente dificultoso que los verdaderamente ricos contribuyeran a salir de la crisis. Al parecer, las diez personas más acaudaladas del mundo disfrutan de una renta mayor que la de los 55 países más pobres, lo que permite creer que entre las virtudes del sistema capitalista no figura el sentido de la proporción. No es el caso de España, donde ricos de verdad, a escala mundial, hay solo cuatro o cinco. En su homenaje podemos decir que ninguno de ellos está preocupado porque le sea difícil, como a los camellos bíblicos, pasar por el ojo de una aguja. Confían en desprenderse a tiempo de la joroba, llegada la ocasión.
Para resolver esas cuestiones, el Gobierno va a llamarles 'ricos' a quienes no lo son. Va a denominar así a quienes ganen una cantidad suficiente para vivir, pero no para darse una gran vida. Se trata de penalizar el esfuerzo y el mérito. Pero sobre todo se trata de calumniar a las personas decentes.
Manuel Alcántara en El Diario Montañés

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