17 septiembre 2010

LECTURA DE PRENSA

EMILIO BOTIN Y LAS LIEBRES
Finchu nos cuenta que Emilio Botín descubrió que en el campo de golf de Boadilla morían liebres de manera accidental. Al preguntarle a uno de los técnicos del campo, confirmó que cada semana morían 2 o 3 liebres, dado que estos lagos tienen el campo vertical y una vez que la liebre cae, no puede salir del agua.
Al acabar la jornada, Botín citó a su equipo de colaboradores más cercano. Quería ver a los ejecutivos que llevan el día a día del banco. Cuando estaban todos en la sala, el presidente salió por donde ninguno imaginaba: “¿Sabéis cuántas liebres mueren a la semana en nuestro campo de golf?”.
La sorpresa fue mayúscula. Nadie estaba preparado para esa pregunta. El asombro dio paso a un incómodo silencio que nadie pudo romper. El presidente dio el dato, y a continuación propuso una tormenta de ideas para solucionar el problema. Él mismo hizo una primera propuesta: colocar vallas metálicas alrededor de los lagos para que no cayeran las liebres. Se debatió a fondo, pero fue rechazado porque resultaba una solución excesivamente ‘agresiva’ para el ambiente. La decisión fue construir en los lagos terraplenes que faciliten en algunas zonas la salida de los animales.
Lo más interesante fue, sin embargo, la reflexión que hizo uno de los directivos a la salida de la reunión, cuando otro de los presentes le interrogó sobre el por qué de aquella salida del jefe.
-- “No lo dudes. No ha sido un interés por el medioambiente, el respeto del entorno natural o por las especies en peligro de extinción. Botín ha querido dejarnos muy claro que él lo controla todo: hasta el más pequeño detalle de lo que sucede en esta compañía. Que no se le pasa nada. Ni lo más nimio. Y nos ha invitado a que nosotros tomemos nota para hacer lo mismo. [+ Ver artículo completo]

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