27 noviembre 2012

UN JUEGO PARA CAMBIAR ÁNIMOS POLÍTICOS

En la su sección de Cartas al Director, del Diario Montañés de hoy, Otto Simmunteit, desde Santander, firma esta interesante carta:
Yo comprendo que a nadie le gusta ver su riqueza disminuir y empeorar sus buenas condiciones de trabajo, incluso si este bienestar es más debido a circunstancias político-económicas favorables que al propio esfuerzo, pero hay que ser algo más realistas y abrir la vista. Si no caemos en puras emociones.
A las personas que actualmente protestan por las reformas y recortes y que temen que van a vivir miserablemente en el futuro, a todos ellos quiero proponer un juego comparativo con fondo real: una ocasión de llevarse un premio en metálico muy opulento. Ofrezco 1000 euros por cada una de las respuestas documentadas, si me nombran un país europeo al norte de los Pirineos, donde:
1. Los funcionarios reciben tres semanas pagadas para su viaje de novios.
2. En una ciudad del tamaño de Santander se encuentran ocho grandes piscinas cubiertas (tres municipales y cinco más en gestión privada)
3. Donde haya mayor porcentaje de la población que vive en su propia vivienda y posee además una residencia secundaria.

2 comentarios:

Corraliego dijo...

Esto solamente significa que nuestros políticos han malgastado nuestros impuestos, porque aún siendo verdad esto que dice el autor de la carta, también es cierto que hay muchas personas que están pasando necesidad.
Tenemos dos tipos de ciudadanos, los que tienen la suerte de tener trabajo, en algunos casos hasta ambos miembros de la familia (que son los que disponen de una segunda vivienda), y los que no hay ningún miembro de la familia que trabaje, que son los que buscan en la ahora también escasa basura.

Trabajar dijo...

No nos engañemos, por favor, en España el sueño de todo chaval era, cuando fuera "hombre de provecho" estudiar poco, trabajar nada ... pero tener la suerte de ser funcionario o tener un puesto en una fábrica donde no dar palo al agua y cobrar un buen sueldo de por vida.
Y no hablo de cuánto se ha robado en las fábricas ( desde el Director hasta el último empleado ) y sé de lo que hablo.
Así nos luce el pelo ¡ por zánganos ! ( excepto honrosas excepciones, por supuesto )